Estudiantes en contra de la venta de tierras de la UNLP

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Integrantes de diferentes agrupaciones y colectivos de alumnos pertenecientes a distintas facultades defienden las tierras que el Presidente de la Universidad Nacional de La Plata, Dr. Fernando Tauber, dispuso para la venta de 47 hectáreas de espacios verdes donde se realizan prácticas de Veterinaria y Agronomía y trabajan de manera cooperativa 20 personas en proyectos de tambo y huertas orgánicas.
(Red Eco) Buenos Aires – El predio está ubicado en el barrio Villa Argüello, zona  fronteriza a la destilería de la empresa de capitales Multinacionales Repsol –YPF.
Diferentes estudios realizados por el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) de Ciencias Exactas, la Facultad de Trabajo Social y el Hospital de Niños, arrojaron que las y los niños y jóvenes que viven cerca de donde se encuentran radicadas empresas como Repsol-YPF y Copetro (productora de carbón de petróleo calcinado), “tienen disminuida su capacidad respiratoria”. 
También alertaron que los niveles de contaminación en las ciudades de La Plata y Berisso son alarmantes, no sólo las emisiones gaseosas son constantes, sino también el vuelco de hidrocarburos en los canales cercanos a las empresas.
La intención de las autoridades de la UNLP es vender 47 hectáreas del predio al Consorcio Puertos La Plata  o a Repsol – YPF que ampliaría sus instalaciones. Así se documenta explícitamente en el plan estratégico de la Universidad - Plan Estratégico U.N.L.P. - Gestión 2010 – 2014 – ESTRATEGIA 5. Subprograma 5.1.3.1, Proyecto 11: Ordenamiento y venta parcial y/o alquiler del predio “6 de Agosto” en Berisso.
En una carta, la Multisectorial en Defensa de las Tierras denuncia que “la venta de las tierras responde a un proyecto más amplio y viene de la mano de la extensión de la Autopista Buenos Aires – La Plata y de la propia ampliación del Puerto. Además, se afirma falsamente que las tierras no están en uso, pero allí funciona un proyecto de tambo que provee leche a los comedores populares de la zona y una huerta que da trabajo a familias del barrio y es centro de prácticas de la Facultad de Ciencias Naturales. También constituye un pulmón verde para un barrio muy contaminado”. Evidentemente, como ya afirmó el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, se siguen manejando “como si la Universidad fuese una inmobiliaria”.
Diferentes organizaciones populares,  vecinos y vecinas de Berisso, Ensenada y La Plata, llevan adelante esta protesta, al afirmar que tienen derecho a decidir qué destino se les da a las tierras en las que viven y pretenden elaborar un proyecto superador que contemple el cuidado del medio ambiente, las necesidades sociales de los vecinos y vecinas del barrio, y que expanda y potencie las prácticas que la Universidad desarrolla actualmente en esas tierras. 

Historia de una universidad inmobiliaria
La UNLP ya había vendido 307 hectáreas de un predio ubicado en Lomas de Zamora, conocido como Santa Catalina, a la empresa recolectora de residuos urbanos Covelia, que la compró con el objetivo de instalar una planta de tratamiento de residuos. El predio total de la Universidad abarca alrededor de 700 hectáreas y cumple una función ecológica vital para la región: 172 especies de aves (el 44% del total de la Provincia de Buenos Aires), 700 especies de plantas, 17 de mamíferos, 10 de peces, anfibios, reptiles, y más de 60 familias de invertebrados, viven en el lugar. Una laguna de 25 hectáreas baña parte de sus tierras que cuenta con más de 10 edificaciones históricas del siglo XIX. Allí fue instalado el primer Instituto Agronómico-Veterinario del país (1881-1883). Este espacio verde fue en el año 1961 declarado Lugar Histórico Nacional.
En la actualidad, funcionan en Santa Catalina el Instituto Fitotécnico Santa Catalina (UNLP) —un instituto universitario de investigación―, el Centro de Educación Agrícola Provincial (CEA), la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, un tambo que depende de la UNLP, un Vivero Universitario Experimental de Plantas Autóctonas (UNLZ) y la Reserva Micológica “Doctor Carlos Spegazzini” (1981).
Varios estudios revelan el descomunal impacto ambiental del proyecto. La comunidad se organizó, protestó y exigió que el conjunto de las 700 hectáreas fueran declaradas “reserva natural”, pero en la actualidad el conflicto se mantiene y las tierras continúan en manos de Covelia.
Pero no se trata solamente de un negocio inmobiliario, en 1992 en la Provincia de Misiones, la empresa Celulosa Argentina S.A donó a la UNLP más de 6.000 hectáreas en el valle de Kuña-Pirú, Municipio de Aristóbulo del Valle. A cambio, la empresa recibió exenciones impositivas. Aunque fueron ignorados, las tierras están habitadas por las comunidades Mbya Guaraní, dueños ancestrales del lugar. De alguna manera, junto con las tierras, también las comunidades fueron “cedidas”.
Ya en 1996 las comunidades comenzaron su reclamo: exigían el derecho de poder decidir qué se hacía con las tierras que habitan hace más de tres siglos. Anónimos son los derechos de los integrantes de esta comunidad Guaraní. En 1998, la UNLP donó 45 hectáreas del territorio Guaraní al Municipio de Aristóbulo del Valle con el objetivo de construir un balneario. El suelo se volvió mercancía.
Ante esta situación, se fueron esgrimiendo diferentes argumentos para justificar el avasallamiento de los derechos de los pueblos originarios: que la Universidad desarrollaba allí proyectos de investigación o que debía capacitar a las comunidades y que sin la ayuda de la Institución Académica estaban destinadas a la miseria y la pobreza. Mientras que los voceros de las comunidades Mbya Guaraní aclaraban que no impedirían el acceso de los alumnos y docentes al predio. “Nosotros no queremos que los estudiantes dejen de venir a las tierras —afirmaban—, pueden seguir viniendo, pero nosotros queremos que se entienda que estamos reclamando el reconocimiento de la propiedad comunitaria y la actitud de la Universidad es no devolver las tierras”.
A su vez, desde la misma Universidad se alzaron voces de oposición a la postura oficial. De acuerdo al artículo “Etnografía de la política universitaria”, un trabajo publicado en 2004 por cuatro antropólogas de la misma UNLP, varios de los alumnos de Agronomía y Antropología que concurren al Valle de Kuña-Pirú, denunciaron que “los guaraníes son tratados como animales, con prácticas invasivas que no tienen en cuenta su cultura”.
A pesar del reconocimiento constitucional sobre la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que “los pueblos indígenas argentinos tradicionalmente ocupan”, las tierras de los Mbya Guaraní, aún siguen en disputa.
Las agrupaciones que componen la Multisectorial en Defensa de las Tierras (Frente Popular Darío Santillán, FULP, Berisso en Lucha, Centro de Estudiantes de Agronomía y Forestal,  Colectivo Tinta Verde, Espacio de Tierra y Vivienda, Club Deportivo y Recreativo Villa Argüello, Vecinas/os y Estudiantes Autoconvocados) piden adhesiones a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Fuente: Gacetilla Multisectorial


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