Industrias contaminantes y sin control, también en el oeste bonaerense

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Vecinxs de la localidad de Haedo, al oeste de la provincia de Buenos Aires, llevan años de lucha contra la contaminación producida por 2 fábricas situadas en su barrio.
(Red Eco) Buenos Aires - Las industrias contaminantes, que se emplazan en un área de alta densidad poblacional, son Taranto y Timpol. Ambas empresas, en algunos casos, están separadas de las casas sólo por una medianera: quienes viven en la zona aseguran que si bien el entonces intendente de Morón, Martín Sabbatella, visitó el barrio en 2004 y calificó como "aberrante" el hecho de que estas empresas se sitúen en una zona urbana, ninguna autoridad municipal dio soluciones concretas a los problemas que las industrias causan en el barrio.
En este sentido, denuncian que las 2 industrias producen emanaciones tóxicas -que generan inmediatamente dolor de cabeza, irritación en ojos y garganta y desmayos- y derraman desechos tóxicos a cielo abierto. En el caso de Taranto (una metalúrgica categorizada con nivel II de toxicidad) también hay denuncias por roturas en las paredes de las casas lindantes debido a las vibraciones producidas durante sus actividades.
Al lado de Taranto se encuentra Timpol, una tintorería industrial que fue categorizada con nivel III de toxicidad (el grado más contaminante): quienes viven en el barrio explican que produce emanaciones gaseosas con olor a productos químicos que son utilizados para teñir telas. Dichos productos, según explicaron en la zona, se propagan por las cloacas, por lo que se estima que la industria vuelca de forma ilegal los efluentes industriales.
Además, lxs habitantes de la zona (que también linda con el Parque Industrial La Cantábrica) denuncian que ni la Municipalidad de Morón ni el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) dieron respuestas concretas a sus reclamos.
Aseguraron que las inspecciones del OPDS fueron insuficientes y mal hechas porque al tomar muestras de los líquidos vertidos -que generan olor, irritación visual y respiratoria y matan a todas las plantas lindantes- los resultados arrojaron que dichos líquidos no tenían ningún elemento contaminante. “Las muestras que sacaron parecían de un vaso de agua mineral”, manifestó una vecina.
Quienes habitan a escasos metros de estas fábricas están preocupadxs porque alegan que sólo reciben “excusas” por parte de las autoridades, a quienes les hicieron llegar petitorios con cientos de firmas, sumadas a las de lxs habitantes de los complejos de monoblocks “Envión I y II” -ubicados a la vuelta de estas fábricas- que también padecen trastornos en su salud.
Más allá de las repetidas denuncias a funcionarios municipales y provinciales, el expediente iniciado a nivel municipal en 2004 por esta causa intentó ser archivado. Por este motivo lxs vecinxs continuaron denunciando el envenenamiento que generan estas industrias y que ha causado un fuerte incremento de casos de cáncer en habitantes del complejo de monoblocks pero fundamentalmente en quienes viven y vivían frente a Taranto y Timpol.
Otro punto que generó malestar en lxs vecinxs es que desde la Dirección de Inspección General de Morón, en ocasión de una visita al barrio solicitada por lxs denunciantes, se dijo que Timpol está habilitada por el OPDS para funcionar. Sin embargo, en una entrevista en el programa Al Oeste, de FM En Tránsito, el director del área de Inspección General, Luciano Montequín, reconoció que el certificado de OPDS que permite el funcionamiento de Timpol está vencido: nadie se explica cómo esa industria contaminante sigue funcionando en tales condiciones ya que sostienen que en el último año el vertido de efluentes tóxicos es casi diario.
Lxs vecinxs también declararon que como resultado del Presupuesto Participativo 2006 de Morón iba a establecerse una barrera forestal en una calle cercana para disminuir ruidos y efluentes gaseosos que provinieran del parque industrial La Cantábrica. Si bien esta obra figura como ejecutada en el año 2007, quienes padecen el impacto ambiental de este conglomerado de industrias manifestaron que se plantaron menos árboles de los que se habían prometido, y que los pocos ejemplares se secaron por falta de cuidado.
Al ver que la barrera era inexistente lxs integrantes del barrio se ofrecieron a plantar y a ocuparse de los árboles, pero explicaron que desde la Unidad de Gestión Comunitaria Nº 2 de Haedo (una dependencia municipal descentralizada) nadie les brindó respuesta hasta el día de hoy.
A pesar de la desidia de la que son víctimas por parte de las autoridades municipales y provinciales, expresan “nuestro derecho a la vida está siendo vulnerado” y se preguntan cuánta gente más debe morir para que alguien lxs escuche.

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