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La defensa de la tierra también en las costas

Los vecinos de Villa Gesell lograron frenar la construcción de un megaproyecto que afectaba uno de los puntos más importantes de la ciudad: los médanos. Los políticos de la zona defendieron la propuesta con la lógica de inversión típica de los ’90. La justicia, por su parte, falló a favor de la defensa del espacio público y el medio ambiente.
(Marisel Robaldo – Red Eco) Buenos Aires - En medio de una temporada veraniega y en uno de los destinos más elegidos de la costa atlántica, el reclamo en contra de los megaproyectos de construcción que no tienen en cuenta a los recursos naturales se cola en la agenda. En la ciudad de Villa Gesell, los vecinos se organizaron para frenar una obra en los medanos costeros. Desde la intendencia se defienden con argumentos económicos. Por el momento, la justicia mantiene parado el megaproyecto.
El 7 de julio de 2010, los vecinos de Villa Gesell iniciaron un reclamo que los llevó a acampar en un predio durante tres meses. El reclamo, la primera participación activa en temas comunitarios en la historia de la ciudad, era en contra del proyecto Mandalay: una inversión de 500 millones de euros que prometía puestos de trabajo para los lugareños. El lugar elegido no fue al azar.
Es uno de los barrios con medanos costeros más importante de toda la provincia de Buenos Aires. Allí, se pensaba instalar 4 edificios con 160 departamentos. El grito en el cielo fue puesto por un grupo de vecinos, que luego se constituyeron en Asamblea, porque no se puede realizar ningún tipo de obras en ese predio, ya que existen ordenanzas, leyes y decretos que lo impiden. Sin embargo, el trabajo de máquinas excavadoras intentaba llevar los medanos a cero como el nivel del mar. La ubicación del megaproyecto era la calle 130 del centro de la ciudad.
Apenas se dio a conocer el proyecto, los vecinos redactaron un informe sobre el impacto ambiental que significaba esta construcción. “Enviamos notas al Concejo Deliberante. Allí, nos trataron como si estuviéramos delirando. No nos quedó otro camino que ponernos delante de las máquinas. Ante la contundencia de los vecinos, se retiraron. Se difundió el reclamo en todo el pueblo y recibimos un apoyo fuerte”, recuerda Pablo Domínguez, uno de los vecinos que inició la protesta. “Recibimos apoyo de mucha gente, ONGS, diputados nacionales, provinciales y hasta medios nacionales. Incluso algunos diputados del Frente Para la Victoria (el mismo partido que gobierna en Villa Gesell) nos dijeron que este negocio era lavado de dinero”.
medano_costero_02.jpgLa asamblea y varios de los vecinos de la ciudad costera comenzaron a reclamar una audiencia pública que nunca llegó. Los concejales que votaron a favor de este proyecto lo hicieron sin consulta previa con nadie y en 48 horas cerraron el negociado. “Nos cuesta mucho que el tema salga de Villa Gesell, porque los políticos de la zona nos dicen que como es un lugar turístico arruinamos la impresión que puedan tener de la ciudad. No es una cosa puramente ecologista, sino social. Esta es la disputa por los pedacitos y migajas que nos quedan”, afirma Domínguez.
El predio de 400 metros fue cercado por la empresa constructora. “Logramos que la obra se paré, pero luego la empresa alambró el predio y se excedió del predio. Eso fue una invasión del espacio público. Además, puso matones. Una forma de intimidar a los vecinos. También, habían puesto un falcón verde en la puerta como recordando otros tiempos de la Argentina”, denuncia Domínguez. La empresa de seguridad que “custodiaba” el predio tuvo que retirarse porque no se encontraba inscripta en el registro del Ministerio de Seguridad.
medano_costero_01.jpgEl caso recayó en manos del juez Marcelino Escobar que falló a favor de los vecinos e impidió la construcción de los edificios. “Enfrentó intereses políticos y económico. Estos proyectos son fideicomisos que después terminan en una estafa”. Sin embargo, Mandalay fue defendido por el propio intendente de la zona, Jorge Rodríguez Erneta. “Los funcionarios en Villa Gesell se transformaron en vendedores inmobiliarios. Llegó una cultura de countries. Ciudades de cartones que les subsidiamos nosotros, los vecinos. Es una clara política neoliberal de avance de los espacios públicos, privatización, exclusión, empresas de afuera, precarización del trabajo”.
Pero el reclamo de los vecinos de Villa Gesell no es el único. Después de los tres meses de acampe, se organizó una asamblea regional entre varias ciudades costeras con las mismas cuestiones. “Atención: tenemos zona de erosión y tenemos que cuidarlo. No somos locos que no queremos progreso, defendemos nuestros recursos naturales. No vamos a permitir que la ambición de los que construyen nos arruine la playa. De acá a 50 años no sabemos qué va a pasar con la subida del mar, pero tenemos que hacer lo posible por defender nuestro lugar”.

 

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