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Sauzal Bonito: capital de los sismos inducidos por el fracking

Entre los días 14 y 26 de abril se registraron 23 sismos con una estrecha relación espacio – temporal con el fracking en Vaca Muerta. Las petroleras siguen perforando sin que el gobierno tome ninguna medida. Sauzal Bonito, un paraje rural cercano a las zonas de explotación, se transformó en el lugar del país con mayor sismicidad percibida. Por Esteban Martine/ La Izquierda Diario (publicado por el Observatorio Petrolero Sur).

Una nueva ola de sismos inducidos por el fracking hace temblar a Sauzal Bonito. En 13 días se registraron 23 temblores. Algunos de ellos fueron percibidos por la población. Fue el caso del último (al cierre de esta nota), ocurrido a las 23:08 hs del martes 26 de abril.

“Sauzal Bonito es el lugar del país con mayor sismicidad percibida y con los sismos más superficiales”, sostiene el geógrafo de la Universidad Nacional del Comahue, Javier Grosso, quien investiga desde hace años la relación de los sismos con la fractura hidráulica o fracking y la inyección de sus residuos en pozos sumideros. Los mapas del geógrafo apuntan a exhibir la concordancia en tiempo y espacio entre las áreas y momentos de mayor actividad hidrocarburífera y el epicentro de los sismos registrados.

Los temblores variaron en su magnitud. El más fuerte de lo que va de esta ola hasta el momento, fue de 4,1 ML (el 13 de abril). Pero a la hora de pensar en el riesgo de los movimientos, importa aún más el segundo récord que apunta Grosso: su escasa profundidad. Cuanto más cercano a la superficie es el hipocentro del sismo, menos cantidad de roca hay de por medio que amortigüe la energía liberada. Es por eso que la Silvana Liz Spagnotto, Doctora en Geofísica especializada en Sismología advirtió a este diario que “decir que estos sismos son moderados a leves solo por una cuestión energética, está mal, porque el riesgo es altísimo igual”.

La superficialidad se manifiesta en que, aún los sismos de magnitud leve son percibidos por los vecinos y vecinas de la zona, producen daños evidentes en las viviendas y generan temor e incertidumbre. Además de las viviendas, los temblores desatan procesos de remoción en masa. “Cuando hacen estos movimientos se vienen las piedras abajo y pasan por encima de los animales”, contó un miembro de la comunidad mapuche Lof Wirkalew durante la anterior oleada de sismos.

Javier Grosso insiste con el dato: luego del análisis de más de 20.000 sismos en toda la Argentina entre 2015 y 2022, asegura que los de Sauzal Bonito son los má superficiales. Y compara la profundidad de los sismos inducidos en Neuquén con la de los sismos naturales en San Juan, la provincia que más eventos registra. Señala que en abril San Juan tuvo 289 sismos calculados y reportados por Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) y el promedio de profundidad de esos sismos naturales – tectónicos fue mayor a 90 km de profundidad. Sólo 3 tuvieron hipocentro menor a 10 km. Y solo 6 fueron reportados como percibidos. En Neuquén son 25 los sismos registrados entre Red Geocientífica Chile e INPRES. Todos con hipocentro a menos de 6 km de profundidad y 14 de ellos reportados como percibidos.

La ola actual vuelve a encender las alarmas. Además de las viviendas y los procesos de remoción en masa en el frente de barda, los sismos pueden poner en riesgo un complejo entramado de pozos de producción, caños por los que circulan productos químicos tóxicos, petróleo y gas a altas presiones, pozos sumideros que alojan residuos en cantidades exorbitantes. Ni las viviendas, ni la infraestructura del fracking, ni los embalses y represas hidroeléctricas se erigieron con construcciones sismorresistentes, ya que según la zonificación del INPRES, la zona siempre fue catalogada como de sismicidad baja.

No son naturales, son inducidos por el fracking
Previo al desarrollo del fracking en Vaca Muerta no hay registro de sismos con epicentro en la zona. Desde 2015 a la actualidad, hubo más de 350. Ya nadie cuestiona la relación directa entre la fracturación hidráulica y los temblores.

“Hay relación directa entre la actividad y los sismos, solo con ver los estudios”, afirma sin dejar lugar a dudas Sebastián Correa Otto, el Doctor en Geofísica, becario posdoctoral del Conicet y profesor de la Universidad Nacional de San Juan que estudió la sismicidad en la zona durante dos años, con 11 estaciones de banda ancha alrededor de Añelo.

Andrés Folguera, doctor en Ciencias Geológicas, investigador Principal Conicet y profesor de la Universidad de Buenos Aires, sostuvo que “la actividad del fracking en cualquier lugar se sabe que está relacionada a la inducción de terremotos, y eso no debería sorprender a nadie”.

En el mismo sentido apunta la ya mencionada Doctora en Geofísica Silvana Liz Spagnotto: “Hay un vínculo directo con el fracturamiento hidráulico en Vaca Muerta”.

Grosso, quien forma parte de un equipo científico que dará a conocer las conclusiones de su investigación en los próximos meses, destaca los volúmenes de inyección de lodos (agua, arenas y químicos) y las presiones a las que es sometido el subsuelo, como la causa de la activación del sistemas de fallas naturales susceptibles de ser puestos en movimiento.

Quienes no son capaces de admitir esta relación, son los gobiernos provincial y nacional, que sostuvieron desde un principio el discurso de las petroleras. Las empresas aún no modificaron su extemporánea propaganda pro-fracking que reza que “las vibraciones que genera la estimulación hidráulica (…) son unas 100.000 veces menores que los niveles perceptibles por los seres humanos y mucho menores aún que las que podrían producir algún daño”.

¿Por qué, según el gobierno de Neuquén, es tan difícil sacar conclusiones de algo que para los pobladores de la zona es tan evidente? “Falta instrumental”, repiten desde hace años. Para triangular la información es necesario contar con más de tres sensores, y según el gobierno, solo hay dos, instalados en 2019 tras un corte de ruta de los pobladores y pobladoras de Sauzal Bonito. Mientras tanto repiten, como hace años, que “se está gestionando en este momento la instalación de una red de sismógrafos (16 equipos en la zona) que permitirá contar con más y mejores datos” (Neuquén Informa, 25/4/2022). Según el INPRES, en mayo instalarán cinco.

El año pasado La Izquierda Diario reveló que el gobierno provincial del Movimiento Popular Neuquino (MPN) miente. Un informe de la Subsecretaría de Ambiente solicitado por el diputado Andrés Blanco confirmó que hubo al menos 53 sismógrafos en la zona de Sauzal Bonito y Añelo.

No falta instrumental. Falta que publiquen los datos que recaban minuciosamente en la zona. Al menos YPF, Tecpetrol, Wintershall y Total, tienen acceso a más información que la publicada por el estado, según sus respuestas a Ambiente.

Las empresas, realizaron convenios con el Instituto Geofísico Sismológico Ing. Fernando Volponi (IGSV), dependiente Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan. Gracias a su trabajo, no sólo arrojan una definición de sismicidad inducida, sino que hasta manejan modelos que explican el funcionamiento de la sismicidad inducida por inyección de fluidos, como en el caso de la alemana Wintershall Dea.

Es llamativo el caso de Tecpetrol, la petrolera del grupo Techint. En su yacimiento estrella, Fortín de Piedra, se ubica el epicentro de la mayoría de los sismos de la última ola. El 10 de febrero de 2021, Tecpetrol respondió a la Subsecretaría de Ambiente de Neuquén que no iba a “consentir ni someterse” a sus facultades, razón por la cuál no reveló los resultados arrojados por los sismógrafos que tiene instalados en el área. Gracias a Fortín de Piedra, la empresa del grupo italoargentino llegó a capturar un 55% de los dólares liquidados por el subsidio estatal creado por el macrista Aranguren.

En agosto de 2021, el diputado Blanco también solicitó informes a la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de Neuquén, para conocer el estado de los pozos sumideros. Nunca obtuvo respuesta.

Un nuevo umbral de saqueo
En países como el Reino Unido, Estados Unidos o China, los sismos inducidos suscitaron distintos tipos de medidas. Tras las luchas y reclamos de las comunidades, esas medidas van desde “semáforos sísmicos” que determinan cuándo hay que detener las operaciones, la zonificación delimitando áreas infracturables, hasta la suspensión, moratoria o prohibición del fracking, a escala nacional o local.

En nuestro país, en medio de la ola de sismos, el gobierno nacional, con sus distintas alas y junto a los gobernadores de Neuquén y Río Negro, visitó Añelo para anunciar la licitación del gasoducto Néstor Kirchner. Se trata de una obra reclamada por las petroleras porque permitirá superar el cuello de botella en el transporte de gas, y aumentar la producción con horizonte exportador a gran escala.

El gasoducto será financiado con la mayor porción del denominado “aporte extraordinario” a las grandes fortunas y va a beneficiar especialmente a Tenaris, otra de las empresas del grupo Techint, de Paolo Rocca, quien ostenta la segunda fortuna más grande de Argentina, USD 3.900 millones. Tenaris proveerá a IEASA los caños para el gasoducto por USD 600 millones. Paradojas de la política “distributiva” del Frente de Todos.

El gasoducto atravesará territorio comunitario mapuche, sin consulta previa, libre e informada. Así lo recordó el Consejo Zonal Xawvn Ko de la Confederación Mapuche de Neuquén. Las comunidades vienen denunciando el daño irreversible que provoca el fracking en los territorios, convertidos en “zonas de sacrificio”, contaminando suelo, agua y aire.

El Frente de Todos benefició a las empresas con distintas medidas que contrastan con el ajuste al pueblo trabajador, y que se suman a los premios recibidos por las petroleras bajo el gobierno de Macri. Desde la reducción de las retenciones al sector en diciembre de 2019, hasta el Plan Gas, pasando por el precio sostén del barril criollo.

Con el anuncio del gasoducto, el gobierno ratifica su apuesta al saqueo extractivista y a la perpetuación de la matriz energética dependiente de los combustibles fósiles, contradiciendo todos los compromisos en materia climática y bloqueando la discusión de cualquier tipo de transición energética.

Las empresas baten récords de producción de gas y petróleo, el escenario internacional augura mayores ganancias, y mientras tanto, en Neuquén la pobreza y la indigencia se estabilizan luego de la pandemia en niveles históricamente altos. Es saqueo.

Una salida de fondo
La comunidad de Sauzal Bonito y Añelo exige respuestas inmediatas para no tener que lamentar consecuencias aún peores a las que vienen padeciendo. Es inadmisible que ni siquiera se proceda a detener las operaciones cuando tiembla, a reparar los daños en las viviendas o a construir casas sismorresistentes. Pero la salida de fondo tiene que cuestionar de raíz este esquema en el que la energía sigue siendo considerada como un negocio para unos pocos que fugan los dólares y aspiran subsidios, y no como un derecho.

Toda la industria energética (incluyendo en la región a las empresas hidrocarburíferas pero también a las represas hidroeléctricas) debería pasar a formar parte de una única empresa estatal, con control de sus trabajadores y trabajadoras, comunidades afectadas en cada territorio, pueblos originarios, profesionales de universidades públicas y organizaciones ambientales. De esta manera se podría decidir democráticamente un plan de transición para descarbonizar la matriz energética y superar el desastroso método del fracking, decidiendo qué fuentes de generación de energía se utilizarán en cada zona, con qué financiamiento y para qué usos.

Una medida de este tipo debería ser parte de un plan racional que tienda a la planificación de la economía, comenzando por sus ramas de mayor consumo energético, conservando y reconvirtiendo los puestos de trabajo. Por ejemplo, un sistema de transporte público de pasajeros estatal, gratuito y de calidad, disminuiría drásticamente la movilidad individual; en el caso del transporte de carga, priorizar medios como el ferrocarril frente a los camiones; un plan de viviendas construidas de manera eficiente reduciría el consumo energético; ni hablar de la gestión de la energía en la industria, sector en el quelas fábricas recuperadas gestionadas por sus trabajadores demostraron estar un paso adelante, frente a las grandes empresas multinacionales responsables de los peores impactos ambientales.

La nueva ola de sismos encendió la alerta roja, una vez más. No hay más tiempo que perder.

Imagen Mapa: Javier Grosso (UNCo) y Guillermo Tamburini Beliveau (Conicet)

 

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