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Chubutazo: y en el séptimo día se derogó

El padre alza a su hija para que pueda ver el salón marchito como si estuviera en un zoológico. Entre los escritorios quemados llegan carcajadas socarronas. Adentro todo es oscuro. Afuera, La gente se pasea y cada tanto mete la cabeza, asoma tímida por las ventanas. No sé ven policías en la calle. Ni siquiera de tránsito. No hay vayas. Nadie se animó si quiera a poner un cartel de no pasar para evitar que los niños jueguen con las actas, los recibos a medio quemar o lo que queda del mobiliario. 48hs atrás Mariano Arcioni dijo que no daría marcha atrás a pesar de las protestas. Hace un año y un mes, también alardeo que quienes no querían la zonificación minera eran a apenas "500 ruidosos". Ahora, un pibe orgulloso sostiene su trofeo; un retrato del gobernador algo chamuscado por el fuego. En la fotografía esta inmaculado, sonriente, con la banda argentina cruzada al pecho. Al pie de la imagen "primer mandato 2017-2019", cargo que alcanzó con la promesa hecha que nunca traería megaminería a su provincia. Por RNMA.

Los "turistas" se sorprenden: la institución máxima del poder de la provincia yace profanada. Sus archivos incendiados, las fuerzas de seguridad replegadas. Subestimaron la bronca de una sociedad que lleva años rechazando la explotación minera en la provincia.

Por donde uno camine se encontrará con carteles y pintadas que expresan ese rechazo. Hasta en la joyería más paqueta de la ciudad de Rawson las tres vidrieras que recorren el negocio tienen la inscripción de "No es no".

Los más viejos recuerdan "está fue la más grande, más que aquella cuando echamos al barco yanqui en Madryn". Un levantamiento aún más grande que el primer Chubutazo. “Arcioni se confundió no éramos 500, éramos 500 mil” dice las pancartas.

El segundo Chubutazo

Cuesta entender como una provincia con tantos recursos se encuentra atrapada en una crisis económica y social profunda, por lo menos desde el 2018. Parte se puede explicar por el nivel de endeudamiento que creció desmesuradamente ya desde la gestión de Mario Das Neves.

A principio de año la deuda en dólares por la emisión de bonos alcanzaba los 638 millones de dólares que, pasado al tipo de cambio oficial, equivale a casi 64 mil millones de pesos. Pero sumando los intereses con el plan de pagos acordado por los próximos diez años la deuda en dólares supera los 1200 millones de dólares. Otro tanto, asciende el pasivo del Estado Provincial en pesos. Deuda conformada por Letras del Tesoro y préstamos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial que sucesivamente otorgó el gobierno nacional que suman una deuda de casi 19 mil millones de pesos.

La resistencia contra la megaminería arrastra casi dos décadas, pero en los últimos años Chubut ha sido un campo de lucha y resistencia de los y las trabajadores quienes, ante una gestión que congeló salarios y retrasó pagos de sueldo con episodios escandalosos, han acumulado bronca.

“Todavía está fresco cuando trabajadores estatales quemaron la Legislatura en el 2019”. Aquella explosión de furia, que terminó con represión, se dio luego de semanas de frustración sumado a la noticia del fallecimiento de dos docentes de Comodoro Rivadavia, en un accidente automovilístico, cuando iban a una de las tantas marchas en reclamo salarial. “Veníamos de 180 días a acampe contra un plan de ajuste que quería meter Arcioni”, recuerda una docente que también es asambleísta y además tiene hermanos trabajando en el puerto.

En esta situación de colapso social y económico, el oficialismo obedeció al lobby minero y sancionó a fin de año la ley de zonificación minera. Arcioni, es un gobernador con un rechazo social pocas veces visto. Aliado a Sergio Massa, en las últimas elecciones legislativas apenas consiguió un 10%, quedando en un marginado cuarto lugar. Otro de los errores es haber subestimado el malestar de los y las trabajadoras estatales al creer que, liquidando, a principio de este año, los pagos adeudados podría alejarlos de la protesta ambiental.

Junto al cóctel explosivo se plegó el conjunto de trabajadores del sector marítimo. Tal adhesión fue consecuencia de la presentación del proyecto de reforma a la ley de pesca, presentado por el ejecutivo, que perjudica al pequeño capital pesquero y amenaza con una mayor flexibilización laboral, al mismo tiempo que promueve el avance de los grandes capitales.

La clave de la fortaleza para resistir los embates del capital transnaccional para instalar megaminería en Chubut es el rechazo multisectorial contra la actividad que tiene soporte en el entramado de resistencias que se unen en la propia asamblea en dónde una persona puede ser activista en defensa del agua y a la vez delegada sindical, y tener a un familiar trabajando en el puerto o pertenecer a una comunidad mapuche. Esa complejidad está atravesada por un eje que las une: la amenaza ambiental. A la vez expone el fracaso del Estado para desmontar ese frente con un discurso de minería "sustentable".

A 20 años del estallido social de 2001, este segundo y más contundente Chubutazo renueva los aires de resistencia y de lucha y extiende a todo nuestro país una potente enseñanza: la organización popular que han sabido encontrar y mantener en el tiempo, la concientización en defensa del agua y las formas más creativas de lucha.

Comnunicadorxs, medios alternativos y la disputa por la información

Los habitantes de Chubut encontraron en las redes sociales la manera de visibilizar un reclamo que, por la razón estratégica que encarna la minería en el mapa mundial, encuentra un cerco de las corporaciones mediáticas nacionales e internacionales infranqueable. Con base organizativa y deliberativa en asambleas horizontales la pelea informativa se dio en el plano de las redes sociales. Si el primer cerco mediático lo estructuro los medios hegemónicos provinciales que fueron parte funcional del lobby minero, el segundo cerco fue a escala nacional con los principales medios hegemónicos del país ignorando la temática en un inicio y luego matizando la gesta popular contra la zonificación minera. Similar a lo sucedido en el Mendozazo en diciembre del 2019, los medios nacionales no pudieron sostener la indiferencia ante la magnitud de la protesta.

Por otro lado, fueron los mismos manifestantes defensores del agua quienes cumplieron el rol de comunicadorxs de contra-información a través de sus redes sociales o con sus medios alternativos ya fortalecidos. Un ejemplo de ello fue Radio Sudaca y las radios organizadas en la Red Enfoques, Colectivo Fotográfico Luan o algunas radios locales informando en red en conexión con otros medios alternativos del país que replicaron los hechos que coronarían al segundo Chubutazo. Los y las comunicadoras también forman parte de este entramado de resistencias. Son militantes tanto en lo social o laboral, como en la comunicación. “Pertenezco a la asamblea de NO a la mina, además de dedicarme a la fotografía”, nos decía uno de los integrantes del Colectivo Luan.

En la Red de Medios Alternativos reafirmamos cada año nuestro compromiso con quienes se enfrentan a las políticas extractivistas. Desde 2004, año de nuestra conformación como red, sostenemos que los conflictos como consecuencia de la megaminería son uno de los temas principales de la agenda de nuestros medios.

 

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