Litio en Catamarca: un peligro para las lagunas altoandinas y la producción local

El proyecto minero Tres Quebradas, de la multinacional canadiense Neo Lithium, avanza sin respetar las leyes ambientales ni los derechos de los pueblos indígenas. Un informe de la organización Be.Pe alerta sobre los riesgos de agotamiento y contaminación de acuíferos. La Asociación Campesinos Del Abaucan (Acampa) denuncia la avanzada extractiva sobre la producción agropecuaria y el avasallamiento de la cultura local. Las promesas de trabajo, el rol de los gobiernos y una publicitada "transición energética" que arrasa territorios. Por Nahuel Lag-Agencia Tierra Viva.

“En el bolsón de Fiambalá tenemos turismo, una alimentación sana, trabajamos la agroecología. Nuestro mayor temor es la contaminación del agua, el riesgo de perder nuestra producción, la fauna y la flora local. Vimos cómo afecta la minería de litio el ambiente y las poblaciones de zonas desérticas”, relata Johana Villagrán vecina de Fiambalá, Catamarca, e integrante de la Asociación Civil Campesinos Del Abaucan (Acampa). A pocos kilómetros, a más de 4000 metros de altura en la Cordillera de Los Andes, se encuentra el salar de Tres Quebradas, que integra el sistema de Lagunas Altoandinas y Puneñas, protegido desde 2009 por el Convenio Ramsar para la conservación internacional de humedales, un sistema que sostiene el delicado ecosistema y la producción local, que se ve amenazado por la minería del litio.

En 2016, se instaló en Tres Quebradas la empresa Liex S.A., subsidiaria de la corporación canadiense Neo Lithium, para iniciar su proyecto de exploración de litio. El mineral es una de las estrellas de la política económica extractiva impulsada por el gobierno nacional, que bajo la bandera de la “sustentabilidad” y la transición a “energías verdes” busca atraer inversiones para la producción de carbono de litio, cloruro de litio e hidróxido de litio, materia prima para la elaboración de baterías de la prometida revolución de los autos eléctricos. Sin embargo, la transición tecnológica no modifica los impactos ambientales extractivos de las materias primas con las que se abastecen: controles ambientales laxos a cargo de las empresas, falta de consulta a las comunidades locales, escasos puestos de trabajo y recaudación del Estado solo a través de regalías bajas.

“La extracción y comercialización de los bienes comunes, en especial de los minerales, por parte de empresas ajenas a las realidad territoriales y culturales de los contextos donde establecen sus enclaves, implican la ocurrencia de numerosas vulneraciones de derechos”, sostiene el informe Minería Transnacional de litio en Lagunas Altoandinas de Catamarca Caso: Liex S.A de la asociación catamarqueña Bienaventurados los Pobres (Be.Pe), como parte de un proyecto financiado por la Unión Europea, que analizó la aplicación de los Principios Rectores de Derechos Humanos y Empresas aprobados en la ONU en 2011.

El proyecto Tres Quebradas está ubicado dentro de lo que se conoce como el “Triángulo del litio”, una zona geográfica de zonas desérticas y salares que ocupa Argentina, Chile y Bolivia, y donde se considera que se encuentran la mayor reserva de este mineral a nivel global. “El mundo avanza hacia vehículos eléctricos con baterías de litio. Argentina debe ingresar paulatinamente en este sendero”, aseguró el presidente Alberto Fernández en la apertura de las sesiones ordinarias de marzo pasado y anunció que impulsará incentivos económicos —beneficios impositivos— para las empresas que vengan al país a invertir en movilidad “sustentable” para la producción de este tipo de vehículos, y su cadena de valor.

El informe de Be.Pe subraya que las políticas dispuestas por los Estados que integran el “Triángulo del litio” evidencian una marcada propiedad de capitales extranjeros debido a un andamiaje legal que establece limitaciones para la exploración, extracción y comercialización de minerales en manos de los Estados. “El litio se extrae sin ninguna rentabilidad para el Estado y la única ganancia deriva de los escasos impuestos que pagan las compañías por desarrollar sus actividades en el país”, sostiene el informe.

El documento enumera otra serie de garantías que los Estados le ofrecen a las empresas extractivas como exenciones tributarias, derechos laborales y otro tipo de acciones como “disposición de fuerzas de orden público e imposición de imaginarios de desarrollo sustentados en el extractivismo”, como se evidenció en los últimos meses con los casos de la vecina Andalgalá y Chubut.

¿Y las comunidad de Fiambalá? “La falta de consulta fue una vulneración directa al derecho de consulta previa e informada”, sentencia Natalia Sentinelli, antropóloga y parte del equipo de investigación del informe de Be.Pe. También destacó una abierta vulneración a la Ley General de Ambiente (25.675) y su “principio precautorio”, que significó la aprobación del proyecto de exploración Tres Quebradas por parte del gobierno de Catamarca sin los estudios de impacto ambiental completos. La falta de consulta e información previa se agrava con la entrada en vigencia del Acuerdo de Escazú. Por eso, el informe sostiene que la exploración iniciada hace cinco años debería detenerse.

“Nos tomó por sorpresa saber que la empresa estaba instalada en Fiambalá y ‘tenían la licencia social’, porque no supimos en qué momento la tuvieron. Nunca se realizó una asamblea en la que se convoque al pueblo para decidir qué hacer. Cuando la empresa se presentó en Fiambalá siempre fue acompañada por el Estado, respaldando a la minera. Y cuando pedimos información al Concejo Deliberante y al Municipio jamás obtuvimos respuestas”, describe a Tierra Viva, la integrante de la organización campesina Acampa. Catamarca no cuenta con oficinas de la Defensoría del Pueblo, los canales de recepción de quejas y de solicitud de información acerca del accionar de las empresas mineras dependen del Ministerio de Minería.

¿Energía limpia? Impacto ambiental local, nacional y global del proyecto Tres Quebradas
La corporación transnacional Neo Lithium —conformada en Canadá luego de que Liex S.A adquiriera los permisos de exploración en Catamarca y sin experiencia previa en el sector minero— instaló 30 pozos de exploración de extracción de salmueras de litio sobre el salar Tres Quebradas, que tiene una extensión de 30.000 hectáreas sobre la cordillera. El estudio de impacto ambiental exploratorio fue aprobado por el gobierno de Catamarca sin contar con un estudio hidrogeomorfológico, que calculara la capacidad de recarga del acuífero, para una actividad que precisa extraer dos millones de litros de aguas subterráneas por cada tonelada final de litio.

“La normativa minera de Catamarca prevé que los estudios de impacto ambiental los realice la propia empresa extractiva y el Estado funciona sólo como un organismos de contralor. Ese organismo de control es la Dirección de Gestión Ambiental Minera, que depende del Ministerio de Minería, que impulsa la actividad”, advierte la investigadora de la asociación catamarqueña Be.Pe y resalta que, hasta la actualidad, Liex S.A continúa operando sin conocer la capacidad de recarga del sistema lagunar, o sea, cuántas precipitaciones son necesarias para que la laguna no se seque si se mantiene un ritmo de extracción de millones de litros de salmuera de las aguas subterráneas.

“El Estado Nacional no ha realizado ninguna investigación ni se ha pronunciado sobre la irregularidad cometida por el gobierno de Catamarca al no tener reglamentado el sitio Ramsar de Lagunas Altoandinas y permitir la exploración”, agrega el informe sobre otra de las irregularidades que carga el proyecto de Liex S.A respecto del impacto ecosistémico que podría generarse no sólo en Fiambalá sino a nivel global. La Argentina está adherida al convenio Ramsar desde 1992. El lugar marginal que tiene la protección de los humedales en favor de la minería en la política nacional quedó fundamentada por el Consejo Federal de Minería.

¿Cómo se produciría el impacto por el desequilibrio generado por la extracción de litio? El sistema de Lagunas Altoandinas se formó sobre la Cordillera de los Andes durante miles de años. En el sistema, las corrientes de deshielo de los glaciares alimentan las lagunas, pero también se infiltra en los suelos arenosos cordilleranos y forma un complejo de aguas subterráneas dulces y saladas. Si las lagunas bajan su nivel freático el ritmo del deshielo de los glaciares se incrementa, mientras que la reducción de estos cuerpos de agua genera un primer impacto global: la capacidad de regulación de la temperatura mundial, por le pérdida de retención de dióxido de carbono.

A nivel local, los acuíferos son la fuente del frágil sistema de flora y fauna del ecosistema desértico cordillerano y alimentan los ríos que abastecen a las comunidades y sus tierras productivas. Además, el sistema de extracción por bombeo de las aguas subterráneas utilizado por la industria del litio puede generar una mezcla entre las capas dulces y saladas, alterando la calidad del agua e incrementando la salinidad de los suelos. El riesgo de contaminación también está presente por los procesos químicos que se utilizan para separar los minerales en el proceso de secado —en grandes piletones a cielo abierto— del agua subterránea extraída.

“La calidad del agua tras los procesos extractivos de litio no se analizó lo suficiente, casos en el norte de Chile y Asia reportan contaminación de sistemas lagunares por litio y por los químicos utilizados en su procesamiento e incluso intoxicación de personas por litio”, apunta el informe de Be.Pe.

Sentinelli agrega que la irregularidad de la falta de controles estatales por el impacto ambiental de un sitio Ramsar se suma otras inexactitudes en los informes presentados por Liex: “No hay un consenso de la profundidad en el que trabajan los pozos. Hablan de hasta 100 metros de profundidad, pero llegan hasta profundidades de 250 metros, atravesando muchas capas de agua salada y posiblemente agua dulce. Mientras más abajo llegan, más concentración de litio tienen las salmueras”. «Si estamos hablando de ‘sustentabilidad’, la extracción de litio es un factor más que suma al cambio climático”, sentencia la investigadora de Be.Pe.

¿Qué desarrollo local trae el litio en Catamarca?
Días después de impulsar el litio en su discurso en el Congreso y llamar a realizar un nuevo Acuerdo Minero Nacional, el Presidente se reunió con directivos de la china Jiankang Automobile Co, que tienen como principal actividad la fabricación de baterías de litio. Poco después, a fines de marzo, la empresa alemana BMW emitió un comunicado en el que celebraba un acuerdo para abastecerse con el litio explotado por la norteamericana Livent, empresa que controla la explotación activa desde 1997 –en sus inicios denominada Minería del Atiplano S.A, a cargo de FMC Lithium– en el Salar de Hombre Muerto en Antofagasta de la Sierra. La explotación comenzó el mismo año que Minera La Alumbrera.

“A diferencia de La Alumbrera, la empresa que opera en el Salar del Hombre Muerto tuvo poca demanda por parte de la sociedad. La explotación está alejada y los camiones con la materia prima van directo hacia Salta. El nombre comenzó a oírse más con la aparición de la demanda por las baterías de litio”, describe la investigadora de Be.Pe sobre la particular condición de una explotación que lleva 24 años en Catamarca y marca el mito del derrame económico del derrame de la actividad minera.

“De las ganancias declaradas por las empresas solo queda un tres por ciento en términos de regalías, que solo puede ser destinado a la obra pública, y solo el uno por ciento de la población provincial trabaja de la minería. La provincia recibe en concepto de regalía seis veces más de lo que aporta a las arcas nacionales”, enumera Sentinelli.

En el comunicado de BMW se resaltaba que la elección de la empresa alemana por la explotación de Livent se debía a que la empresa cuenta con un sistema de recuperación del agua que se evapora y la reinsertan en el complejo sistema lagunar altoandino. Sentinelli recordó que, a pesar de ese sistema de recuperación de agua, Minera del Antiplano S.A. fue multada por utilizar más agua de la que tenía permitida y se la intimó desde el gobierno provincial para pagar el canon por el uso de los recursos hídricos, que no había abonado en 20 años de explotación. En paralelo, se habilitó a la minera a construir un acueducto de 35 kilómetros para abastecerse de agua del caudal del río Los Patos.

A principios de abril, el ministro de Producción, Matías Kulfas, encabezó la formación de la Mesa Nacional de Litio, que integran las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca. Entre las tres provincias existen 23 salares o lagunas con potencial para extraer litio de salmueras. En producción y ampliación hay dos proyectos: Salar de Olaroz (jujuy) y Salar del Hombre Muerto (Catamarca). En construcción otros dos, los salares de Cauchari (Jujuy) y Del Rincón (Salta).

Tras la conformación de la Mesa Nacional de Litio, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, aseguró que “el trabajo con el equipo del presidente Alberto Fernández y el ministro Kulfas es clave para consolidar nuestra visión productiva: una minería sustentable, que se vuelca a las comunidades y genera más puestos de trabajo”. “Catamarca es minera y nuestra visión es una provincia que crece en forma armónica, con reglas de juego claras para los inversores, creando oportunidades para todas y todos, con el apoyo de la mirada federal”, completó el mandatario. La política minera se extiende del Ejecutivo al Legislativo: la ex gobernadora de Catamarca Lucía Corpacci saltó del mandato provincial a la banca de diputada nacional y ocupa la presidencia de la Comisión de Minería.

“Lo que sabemos que ocurrió en el Salar del Hombre Muerto es a través de los medios y por la feria de semillas regional que realizamos desde Acampa. En esos encuentros, los productores de Antofagasta y Santa María cuentan que las promesas no se cumplieron, que se empezaron a apropiar cada vez más de los recursos naturales, a contaminar el agua; que los animales de cría se mueran, que ven cómo la flora local se seca y encuentran vicuñas y guanacos muertos”, describe Villagrán la situación de los productores de las localidades vecinas.

La referente agrega que la minera “se siente dueña del territorio, pasan por los campos con sus camiones y camionetas atropellando”. Sentinelli explica que el Código Minero le permite a las empresas tomar las áreas de explotación como propiedad privada, abriendo conflictos territoriales con las costumbres campesinas y atravesando sus tierras ancestrales.

“El litio como commoditie está impulsando la extracción del mineral con empresas que especulan financieramente, pero nada asegura que el precio puede desinflarse. Estamos poniendo como posibilidad del desarrollo nacional un bien de lujo, como los autos eléctricos, cuyo desarrollo aún precisa de materiales como el cobalto y el coltán, con los que la Argentina no cuenta. El monopolio de la producción de baterías está en manos de China y Alemania”, analiza Sentinelli.

La investigadora de Be.Pe agrega otro desprendimiento catamarqueño de la fiebre de la “movilidad verde”: “Producir un auto eléctrico puede consumir de tres a siete veces más de cobre. El interés por activar la minera Agua Rica está directamente vinculado”.

¿Por qué los gobiernos aceptan a las mineras?
El informe de Be.Pe señala que, de acuerdo a los libros de Liex S.A., la empresa prevé un rendimiento económico del 27,9 por ciento con una recuperación de la inversión en un año y ocho meses para una producción de 35.000 toneladas de carbonato de litio, a 2,7 dólares por tonelada, en un yacimiento que tendría un tiempo de actividad de 20 años.

La empresa ya se encuentra cerca de pasar de la etapa de exploración a la de explotación con la construcción de una planta de producción de carbonato de litio, pero “en ningún informe habla de cuánta gente va a emplear, no se sabe cuánta gente local va a tener trabajo a partir del proyecto”, resalta la investigadora de Be.Pe y aclara que por estimaciones que pudieron realizar, en base a costos declarado, el número más alto de empleos sería de 63 personas.

“Cuando suenan los spots en las radios, dicen que va a haber crecimiento y trabajo, pero le dan trabajo a unos pocos, marcados por la Intendencia. No cualquiera va a poder presentarse para trabajar en la minera, necesitan personal especializado y lo traen de afuera. Y, en la actualidad, son solo unos pocos”, baja la realidad a terreno la referente de la organización Acampa y continúa: “¿Por qué el Estado acepta las empresas mineras? Porque ellos vienen a hacerse cargo de las políticas públicas”.

Un club pide camisetas, botines y medias; una vecina necesita materiales para hacer una piecita más; un vecino quiere hacer empanadas para vender; para todos esas situaciones, la referente de Acampa dice que la solución es una: “El Municipio te manda a pedirle a la empresa y enseguida te lo da”.

“En Fiambalá solo hay una ambulancia, y otra en Medanitos, cuando se enferman dos personas, llevan a una sola y te piden que pagues el combustible hasta la capital (de Catamarca). Para el Estado es más fácil que entre la minera y se haga cargo, pero después hay que callarse”, describe la referenta de Acampa y asegura que incluso los derechos adquiridos como asignaciones o becas son carta de amenaza para que los vecinos no se pronuncien en contra de la explotación de litio.

“En febrero de 2019, nos reunimos para construir, entre todos, la Visión Estratégica de Liex. Fue un proceso largo, pero abierto al diálogo y la participación. El día a día con la comunidad es el pilar fundamental para llevar adelante uno de los proyectos más importantes de litio en el mundo”, dice la empresa subsidiaria de Neo Lithium Corp en su página web. Sin embargo, Johana recuerda que la reunión entre la empresa y los vecinos de Fiambalá fue convocada por el Municipio con lista propia y los asistentes tuvieron que firmar a la salida para dejar un aval. “Nosotros no fuimos invitados”, abunda.

Chacras de frutales con producción de uva, durazno, membrillo, damasco, ciruela, manzana. Frutos secos, bebidas y mermeladas. Ganado caprino, bovino, ovino, aves de corral. Cultivos de alfalfa. Esa es la producción que se alimenta del río Abaucan, principal fuente hídrica de Fiambalá y el centenar de productores campesinos reunidos en Acampa. Johana Villagrán insiste en el temor de que la contaminación del agua y la salinización de los suelos, como efectos de la explotación del litio, afecte esas producciones locales y también a la actividad turística de la zona, que tiene el camino de los “Seismiles” como atractivo, sobre la misma Cordillera de donde se pretende extraer el mineral de la supuesta transición energética.

Imagen: Julio Carrizo / BePe

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