Red Eco Alternativo ***

Vecinos de Chascomús piden límites a las fumigaciones

Presentarán al Concejo Deliberante local cerca de 3 mil firmas para solicitar que se trate una ordenanza que obliga a fumigar a 1500 metros de distancia de casas, escuelas y espejos de agua.

Hace más de un año vecinos de la zona del Barrio de Lomas Altas comenzaron a reunirse y conformaron la Asamblea Ciudadana Paren de Fumigarnos Chascomús. En el marco de esos encuentros detectaron padecimientos similares en distintas zonas de la localidad bonaerense, habitantes que debían asistir al hospital luego de las fumigaciones, encontraron depósitos de agroquímicos en plena ciudad, e incluso se conoció el caso de la Escuela Primaria Nº14 en la que se fumigó mientras los chicos estaban en clase.

Durante este trabajo vecinal, descubrieron que en junio de 2016 el bloque del Frente para la Victoria había presentado en el Concejo un proyecto de regulación de agroquímicos que permanecía en comisión desde hacía un año. A partir de esto se llevaron adelante reuniones multisectoriales y posteriormente se conformó una mesa de estudio, que a lo largo de cuatro meses llevó adelante encuentros semanales con distintos expositores, entre ellos representantes del Instituto de Agroecología que presentaron un informe en el que argumentaron porqué el glifosato no es inocuo. Todo esto con el objetivo de elaborar un proyecto que regulara las fumigaciones con un contenido más orientado al cuidado de la salud y el ambiente.

La tarea finalizó en abril de este año, pero el debate de la iniciativa se postergó un mes y el 24 de mayo el proyecto volvió a comisión. “No hay ninguna excusa para esta demora. El discurso de la sociedad rural es que si se fumiga bien no pasa nada, que el problema tiene que ver con malas prácticas. O que no vamos a poder producir. En la mesa quedó demostrado lo contrario”, aseguró Daniel Conte, integrante de la Asamblea.

Ante la demora en el tratamiento del proyecto, la Asamblea presentará en los próximos días cerca de 3 mil firmas en el Consejo para exigir que se trate esta ordenanza que establece 1500 metros como límite para las fumigaciones.  “Hay algo de un cambio cultural que tiene que hacerse. Hoy el modelo es fumigo- mato- siembro y la tierra pierde propiedad fertilizante y también se suma químico. Si lo que estoy comiendo tiene veneno no es alimento. Encima lo estamos respirando”, advirtió Conte.

En este sentido, un estudio elaborado y difundido por la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata señala que “en los últimos 10 años entraron más de 1000 millones de litros de glifosato. Este número pone a la Argentina en el primer puesto a nivel mundial en la cantidad de uso de plaguicidas por habitante por año (10 litros de plaguicidas por habitante por año)”.

Otro informe, elaborado por un equipo de científicos del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de la Universidad de La Plata, el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental, y el CONICET, con la coordinación la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Universidad de Buenos Aires, detectó la presencia de plaguicidas en 65% de los 135 tipos de frutas y verduras analizadas durante un estudio. A su vez, solo un 39% tenía niveles de residuos inadecuados para el consumo humano.

Fuente: Agencia Andar / ACTA.

 

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