Herbicida en duda

El Comité de Ética del Ministerio de Ciencia y Tecnología recomendó la creación de una comisión de especialistas para analizar los efectos del herbicida glifosato.
(Débora Sayanes – Red Eco) Buenos Aires- Hace aproximadamente un mes, el científico e investigador del Conicet Andrés Carrasco confirmó mediante ensayos en laboratorio el efecto devastador del glifosato en embriones, aún en dosis muy por debajo de las utilizadas en los campos de soja.
Este herbicida utilizado para producción de soja transgénica, principal cultivo en la Argentina, puede producir malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, según lo determinó el experto.
Luego de analizar la investigación de Carrasco, el Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología (Cecte) solicitó al ministro Lino Barañao la urgente creación de una comisión interdisciplinaria de especialistas para que se expida sobre los riesgos del glifosato. También pidió que las personas a convocar no tengan vinculación (ni pasada ni presente) académica ni económica con empresas del sector, insta a que se abstengan investigadores en representación de institutos u organismos del Estado, y abre el juego a especialistas de sociología rural, ecología y ciencias ambientales.
Los miembros del Cecte se reunieron el pasado 4 de mayo y ayer finalmente hicieron pública su conclusión. “Controversia acerca de posibles riesgos por el uso del herbicida glifosato”, es el nombre del escrito, de una carilla y media.
“El Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología recibió expresiones de inquietud relacionadas con la difusión periodística de trabajos de investigación realizados por el grupo del doctor Andrés Carrasco. Dicha información ha renovado la preocupación sobre los posibles efectos perjudiciales para la salud del herbicida glifosato, utilizado extensivamente en la Argentina, en particular en los cultivos de soja”, comienza el dictamen.
El Cecte además argumentó: “A nivel internacional y nacional existen tanto denuncias acerca de los efectos tóxicos del glifosato sobre humanos como bibliografía que demostraría su inocuidad”.
Frente a esta postura, desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI-Vía Campesina) advirtieron: “Pareciera querer contraponer ‘simples denuncias’ contra ‘estudios científicos’. Olvidan que también hay muchas investigaciones científicas que avalan las denuncias contra los agrotóxicos, y citan numerosos estudios beneficiosos a los intereses de las empresas. Recordemos que el problema no es sólo un químico, sino el modelo de agronegocios”,
Recientemente, más de 300 investigadores nacionales y extranjeros, decanos y vicedecanos de facultades nacionales, directores de prestigiosos institutos de investigación, reconocidos científicos extranjeros, organizaciones sociales y referentes de los derechos humanos denunciaron, en una declaración denominada “Voces de Alerta” - que implícitamente se solidariza con el Dr. Carrasco-, el accionar de empresas en universidades y ámbitos públicos de investigación.
Sin embargo, frente a la medida tomada por el Comité de Ética numerosas firmas del documento "Voces de Alerta" tomaron distancia: “¿Por qué el Comité de Ética desconoce el principio precautorio, base del derecho ambiental, y pide un estudio interdisciplinario sobre los efectos post del glifosato, es decir, se ubica en el lugar de aquellos funcionarios que desconocieron tal principio al autorizar el agroquímico en la década del ’90. El Cecte debiera plantearse este hecho”, afirmaron.
Por su parte, miembros de comunidades indígenas y campesinas afectadas en una decena de provincias, se mostraron escépticas a la solicitud del Cecte hasta tanto no se sepa quiénes integrarán la comisión. Además, se opusieron a las sucias campañas de desinformación y a la postura de los medios de comunicación en defensa del glifosato. “Como integrantes de Vía Campesina nos oponemos a un modelo que prioriza la rentabilidad de empresas por sobre la salud. Porque rechazamos este modelo de muerte; resistimos, luchamos y construimos, todos los días, un modelo de vida basado en la reforma agraria integral y la soberanía alimentaria. Para los que vivimos en el campo, que enfrentamos y sufrimos las fumigaciones químicas, no hay dudas de los efectos negativos del glifosato”, afirmaron desde el MNCI-Vía Campesina.
El glifosato es uno de los tres elementos clave de la producción sojera del país, junto con la siembra directa y la soja RR (Resistente al Roundup) o transgénica. En la Argentina se comercializan hasta 180 millones de litros, lo que mueve un mercado de 600 millones de dólares. La multinacional Monsanto es la que lo patentó y la que comercializa un 40% del producto, aunque existen 200 marcas con el principio activo y un importante número de empresas (Atanor entre ellas) que lo venden.

 
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