El FMI dice ahora que "La deuda de Argentina no es sostenible"

Un organismo que actúa como una policía financiera internacional hace esta afirmación y desde el gobierno de un país "soberano" se festeja cual gol de media cancha. Nada que Fetejar. Por CTA Bahía Blanca

 

AY PAÍS,PAÍS,PAÍS...
EL FMI DICE AHORA QUE "LA DEUDA DE ARGENTINA NO ES SOSTENIBLE".
NADA QUE FESTEJAR.

Un organismo que actúa como una policía financiera internacional hace esta afirmación y desde el gobierno de un país "soberano" se festeja cual gol de media cancha.
¿Hay alguna razón para alegrarse cuando el FMI les pide a los acreedores privados (también llamados bonistas o buitres) "una contribución apreciable para ayudar a la sostenibilidad de la deuda", y al mismo tiempo insta al gobierno a "continuar un proceso colaborativo para maximizar su participación en la eventual operación de deuda".
¿Es virtuoso tropezar sucesivamente con la misma piedra?

La vía del cumplimiento de los pagos cual pagadores seriales o reperfiladores recurrentes, ha llevado al país a este estado de postración que condena a infinitos padecimientos en las condiciones de vida de nuestro pueblo.

¿Donde está está escrito o comprobado que comportándonos igual vayamos a obtener resultados diferentes?

El Presidente Alberto Fernández ha dicho en Europa que "no deben mostrarse las cartas en medio la negociación.Estamos jugando al poker y no con chicos". El problema es que la baraja marcada la tienen los de siempre para continuar succionando la riqueza nacional.

Argentina pasó de una deuda de 5 mil millones en 1976 a una de 323.177 millones a comienzos de 2020, tras haber pagado en ese período casi 600 mil millones.
¿Qué razones pueden impedir que se demuestre el carácter de "deuda odiosa", aquella que no se toma en beneficio del país y su población?

Ya existen fallos de la justicia argentina que demuestran el carácter ilegal de la deuda contraída en la dictadura.Sobran evidencias para demostrar de que los sucesivos préstamos sólo sirvieron para fugar recursos escasos, para pagar intereses sobre intereses y deudas sobre deudas, sin beneficio alguno para el pueblo.
Es cierto que hay un sector del país compuesto por los grandes dueños del capital industrial,bancario y agrario que se han beneficiado con los préstamos,también es una realidad que para la gran mayoría del pueblo trabajador el resultado ha sido un agravamiento sistemático de las condiciones de vida.

Acaso la hoja de ruta diseñada por el gobierno, la de postergar los pagos hasta crecer, ¿contiene alguna garantía que dentro de 4 años no tengamos nueva crisis de deuda?

Mientras tanto, el costo es ajustar el sistema previsional, sostener los magros presupuestos para salud, educación o vivienda o eliminar la claúsula gatillo en un contexto de alta inflación,con el falaz argumento que esas movilidades producen una "inercia inflacionaria".

Nadie afirma que un comportamiento digno y verdaderamente soberano sea un campo de rosas.Que una auditoría ,investigación y suspensión de los pagos como han votado todos los Congresos de la CTA pondrían remedio definitivo a nuestros males..Seguramente debería complementarse con otras decisiones políticas de nacionalizar la banca y tener control público sobre el comercio exterior.

En ese punto solo una gran fuerza colectiva organizada, participativa y consciente, podría tomar en sus manos el rumbo de una nueva sociedad cuyos ejes se alejen definitivamente de las imposiciones del capital y su avidez de ganancias como norte.

Estamos convencidos/as, que ese camino es posible y en todo caso que el que se nos plantea,el de legitimar la deuda odiosa sólo puede agravar las penurias de las y los de abajo

CTA BAHÍA BLANCA

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