El Comité Paralímpico Internacional protege a la máquina israelí de mutilación sistemática

El 12 de enero, Malasia, uno de los anfitriones internacionales del Mundial de Natación Paralímpica del año 2019, éticamente boicoteó a Israel como competidor. El boicot no fue dirigido contra los atletas, sino contra el Estado judío de Israel en protesta por décadas de brutal ocupación ilegal de Israel, sus 12 años de asedio ilegal de Gaza y sus recientes atrocidades cometidas contra los manifestantes desarmados de Gaza durante la Gran Marcha no violenta por el retorno.

(Vacy Vlanza - Counterpunch) Malasia - "Si organizar un evento deportivo internacional es más importante que salvaguardar los intereses de nuestros hermanos y hermanas palestinos, hemos perdido nuestra brújula moral", dijo Syed Saddiq, Ministro de Juventud y Deportes de Malasia

Sorprendente -por decir lo menos- fue la respuesta del Comité Paralímpico Internacional (IPC) encabezado por su presidente, Andrew Parsons.
Las mutilaciones de Israel en Gaza

Estamos hablando de Israel: con 15 minutos de investigación objetiva, el IPC encontraría el hecho indiscutible de que Israel es una cruel máquina de mutilar que produce por generaciones discapacidades físicas y mentales en hombres, mujeres y niños palestinos inocentes.

¿Deliberó el IPC cuidadosamente sobre las mutilaciones actuales en Gaza? Desde el inicio de la no violenta Gran Marcha del Retorno, el 30 de marzo de 2018, Israel premeditadamente respondió con matanzas y ataques (Human Rights Watch concluyó que la represión letal fue planificada en los niveles más altos del gobierno de Israel) que han convertido a cientos de manifestantes jóvenes y sanos desarmados en otra generación de discapacitados.

Para llegar a una resolución correcta, ¿la Junta de Gobierno de la IPC leyó los testimonios de cirujanos palestinos e internacionales en ¿Perderá él una pierna?: Miles de manifestantes de Gaza se enfrentan a lesiones que cambiarán sus vidas debido a balas israelíes de alta velocidad.

La respuesta del IPC

La mezquina respuesta del IPC al boicot de Malasia fue: "La política y el deporte nunca son una buena combinación".

Este es el lugar común para normalizar la injusticia. El IPC sabe que en el mundo real ningún individuo es inmune a la política y todos debemos asumir la responsabilidad de reforzar nuestro compromiso con nuestros principios morales y éticos fundamentales que abarcan la inclusión de toda la humanidad en una vida de paz y equidad.

Entonces, ¿el IPC tomó una decisión moral? ¿Acaso humanitaria? No. El IPC tomó hipócritamente la decisión política de despojar a Malasia de ser sede de los Campeonatos Mundiales de Natación Paralímpica 2019 para normalizar las violaciones brutales de Israel del derecho internacional y burlarse de los principios éticos proclamados por el IPC:

"Esta decisión no solo enfatiza la importancia de mantener el deporte y la política separados, sino que también refuerza el compromiso del IPC con nuestros principios morales y éticos fundamentales que abarcan la inclusión de todos los atletas y naciones elegibles para competir en los eventos autorizados por el IPC".

El IPC ha ignorado deliberadamente las masacres de Israel, pero dudo de que haya un atleta paralímpico que otorgue impunidad a cualquier nación que tenga una política brutal para mutilar sistemáticamente a las personas protegidas bajo ocupación en violación del IV Convenio de Ginebra.

Los anfitriones del WPSC

Malasia asumió la honorable posición –en soledad- a diferencia del IPC y de los otros anfitriones del Mundial de Natación Paralímpica (WPSC, por sus siglas en inglés) del 2019, que son cómplices de Israel:

Australia: es un servidor obediente al sionismo, ha respaldado el reconocimiento ilegal de Jerusalén como capital de Israel, no ha apoyado las resoluciones de la ONU que condenan los asentamientos ilegales de Israel. No reconoce el Estado palestino.

EEUU: es el archiapologista y escudo del terrorismo israelí y los crímenes de guerra, arma y entrega a Israel 3.500 millones de dólares anuales de ayuda para "defensa". No reconoce un Estado palestino

Brasil: bajo la presidencia de Lula da Silva, Brasil, junto con 137 naciones, reconoció al Estado de Palestina. El presidente fascista de hoy, Bolsonaro, se comprometió a trasladar la embajada de Brasil a Jerusalén en desafío al derecho internacional.

GB: desde la criminal guerra de 2014 contra las familias de Gaza, ha vendido a Israel armas por 445 millones de dólares, incluidas piezas de repuesto para fusiles de francotirador a pesar de que el Reino Unido ratificó el Tratado de Comercio de Armas de la ONU (TCA) el 2 de abril de 2014. No reconoce el Estado palestino.

Singapur: tiene una relación especial con Israel y fuertes lazos diplomáticos y económicos desde 1965, cuando el ejército de Israel entrenó al recién creado ejército de Singapur. No reconoce el Estado palestino

Italia: tiene lucrativos contratos militares recíprocos con Israel que superan el derecho humano palestino a la vida. No reconoce el Estado palestino
Alemania: desde la Primera Guerra Mundial, Israel ha manipulado a Alemania basándose en una obsoleta oleada de culpabilidad por el holocausto para apoyar irónicamente el holocausto racista del pueblo palestino patrocinado por el Estado de Israel. No reconoce el Estado palestino

Por el contrario, Malasia tiene un compromiso histórico con los principios morales y éticos fundamentales que abarcan los derechos humanos de Palestina.

“El apoyo de Malasia a Palestina proviene de la década de 1970. Fue la primera nación del sudeste asiático que permitió que la Organización para la Liberación de Palestina se estableciera en su capital, Kuala Lumpur, antes de que pasara a la categoría de embajada en 1983. Si bien Malasia era un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 1989, en 1990, apoyó al lobby palestino en busca de apoyo para su causa al permitirle a Palestina acceder a su red en el Movimiento de Países No Alineados y la Organización de Cooperación Islámica.

Además Malasia brindó apoyo financiero para la causa y mediante consultas periódicas. Tanto es así que Tan Sri Razali Ismail escribió en sus memorias que muchas de las resoluciones de la ONU sobre Palestina fueron escritas en la misión de Malasia en Nueva York. Malasia fue un jugador clave y un importante defensor de los asuntos palestinos. Y a lo largo de los años el compromiso de Malasia se mantiene firme. Su reciente mandato en el Consejo de Seguridad de la ONU fue muy celebrado con la aprobación de la Resolución 2334 que declara la actividad de las colonias de Israel una violación flagrante del derecho internacional y sin validez legal.

Y el presidente de Malasia, el doctor Mahathir Mohamad, ha resistido sin concesiones los predecibles ataques y flechas sionistas por un pseudoantisemitismo.

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