Red Eco Alternativo ***

Río no es un laboratorio

Un general dijo que la intervención militar en Río sería "un laboratorio". Seguidamente se preguntó: ¿un laboratorio de qué? ¿Un laboratorio para qué? Además, ¿si la intervención en Río es un laboratorio, los cariocas son unos cobayos?

(Emir Sader - Brasil 24/7) Brasil - ¿Por qué es de eso de lo que se trata? En su momento se dijo que las tropas brasileñas en Haití estaban actuando en ese país como si fuese un laboratorio que les sirviese de modelo para luego actuar en las favelas de Río. Ahora dicen que las tropas del Ejército brasileño están haciendo de las favelas de Río un nuevo laboratorio.

¿Un laboratorio de qué? ¿De ocupación militar? Eso ya lo vivimos en Río y en Brasil, duró 21 años y conocíamos sobradamente, por lo menos hasta este momento, el desastre que eso había supuesto para Brasil. La favela de Maré también tuvo conocimiento, durante casi un año, de lo que supone una ocupación militar. ¿Pregunten a la población de Maré, que supuso esa ocupación, aparte de más violencia, represión, mucho sufrimiento, más muertos, heridos, prisiones y arbitrariedades?

¿Con qué derecho un oficial del Ejército trata a Río como un laboratorio y a su población como cobayas de otro experimento de militarización de las favelas?

Bien haría ese general si leyese la larga entrevista que Nem da Rocinha concedió al diario El País. De ese modo aprendería cuáles son los mecanismos que conducen a una persona a introducirse en el tráfico de drogas, de qué manera, cuando intentó salir de ese mundo, las propias fuerzas represivas le obligaron a permanecer en él. Aprendería incluso que un ex traficante como el Nem da Rocinha, sostiene que para terminar con la violencia es necesario, en primer lugar, legalizar las drogas. Aprendería, por último, de qué manera las propias fuerzas represivas -la policía o el ejército-, están involucradas en el tráfico de drogas, necesitan el tráfico de drogas y la violencia represiva.

Río no es un laboratorio de intervención militar, nunca aceptará serlo, se niega a ser eso. Río es una sociedad que quiere vivir en paz, en seguridad, que necesita otro tipo de intervención: la intervención en políticas sociales que generen empleo, escuelas, salud, transporte, cultura, información. Río necesita democracia, necesita vencer a las élites corruptas que llevaron a la degradación gubernamental y que ahora sufre los efectos de un golpe que llevó al gobierno de Brasil a un presidente sin legitimidad y sin apoyo popular.

Río quiere votar y elegir gobiernos dignos y comprometidos con su pueblo, aquí y en Brasil. Río no quiere más ejecuciones sumarias como la de Marielle. Río no quiere ver a sus niños cacheados a punta de bayoneta cuando van a la escuela.

Río no necesita más militares. Río necesita más profesores, más médicos y enfermeros.

Si la intervención militar resolviese algún problema, de Río o de Brasil, el país habría salido mucho mejor de 21 años de intervención militar. Pero salió mucho peor, mucho más desigual, con más violencia, con más corrupción, con educación y salud mucho peores, con menos y peores empleos. Salió como un país sediento de democracia, de desmilitarización, de justicia, de derechos sociales, de soberanía nacional.

¡No volvamos a esos tiempos! Ni Río, ni Brasil delegaron en nadie para que interviniese militarmente en los asuntos de la ciudad para intentar solucionar unos problemas que no se resuelven con más violencia y más represión. Nuestras favelas no pueden ser ocupadas militarmente, como si la gente que vive allí fuesen traficantes, enemigos que tienen que ser derrotados por las armas.

No, Río no es un laboratorio y nunca lo será. Los cariocas no son cobayas y nunca lo serán.

 

 
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