Los tentáculos de Yacyretá

Red Eco

Los tentáculos
de Yacyretá

"El pulpo es una especie invasora que se instaló en el río Paraná y con sus tentáculos abrazó a toda la región. Este pulpo no es solamente Yacyretá, se llama Barrick, EBY, Repsol, es un exponente de varios que hoy se juntan en sus clubes de discusión y coordinan sus acciones y los desvíos de la economía nacional y regional"

Por Carolina Butron Avalos y María Inés Lasivita-Red Eco Alternativo
"Por entre soledades invencibles,
o por ciegos caminos de música y trigales,
descubro que te extiendes largamente a mi lado,
con tu martirizada corona y con tu limpio
recuerdo de guaranias y naranjos" (*)


Reflejo de Luna

Doscientas personas llegaron a Buenos Aires desde Paraguay, Misiones y Corrientes en El Gran Capitán, representando a los cien mil "desparecidos económicos" de Yacyretá. Son las víctimas directas de las décadas de corrupción, saqueo, persecución y estafa de la megarepresa construida entre los gobiernos de Paraguay y Argentina.
La Isla Yacyretá estaba habitada por pescadores, pequeños ganaderos y agricultores que combinaban sus actividades, y era además parte del territorio ancestral de la comunidad Mbya Guaraní.
Antes de Yaciretá se sostenían en una economía de autosubsitencia, eran parte de una tierra que les daba todo lo que necesitaban para vivir de acuerdo a sus costumbres y a su cultura. Sus casas estaban en un paraíso natural que ellos sabían cuidar, y el río Paraná les daba agua y alimentos para desarrollarse sin problemas. "Antes podíamos mandar a nuestros hijos a la escuela " cuenta Dora, una paraguaya que reclama por la tierra que le sacaron a la fuerza a su madre.
El megaproyecto de la represa contemplaba la "relocalización" de 29.000 personas, escondiendo a más de un tercio como si no existieran, como si ese no fuera su agua, su tierra, su medio de vida. La relocalización a la Yacyretá, consistió en destruir los hogares de los legítimos habitantes de la isla, ahogar a sus animales, cortar sus árboles y hundir sus tierras. Cuatrocientas casas fueron quemadas por paramilitares en Aguapey, para no pagar indemnizaciones, con todo lo que había adentro. "La policía y los gendarmes tiran casas abajo, después no tenés más argumento. Cuando por tu casa paso una topadora, ya no hay mas de que hablar". Quienes intentaron resistir el desalojo por la fuerza, fueron reprimidos, amenazados y torturados por la policía.
Tuvieron que ver como ese paraíso desaparecía, tragado por un monstruo que durante las dictaduras militares firmó los decretos de muerte de la isla y las zonas a su alrededor, arrasando con todo lo que había por vivo que estuviese. El mismo monstruó que licuaba en Yaciretá y sigue desviando fondos públicos de las naciones argentina y paraguaya a los tentáculos de empresarios, políticos y entidades financieras internacionales que convirtieron en números el futuro de las personas y de la naturaleza.
A algunas familias les fueron entregadas casas, donde ubicaron grupos de a quince personas en dos ambientes, edificadas una al lado de otra en tierras improductivas. Los llaman "campos de concentración". Muchos no pudieron soportarlo y volvieron al borde del río. Otros están viviendo en basurales.
En un viejo balneario de Posadas hay ahora familias resistiendo desalojos. Mientras anuncian elevar la cota de la represa, están rellenando todo con tierra. La empresa encargada de planificar el desarrollo de esa región se llama Corporación Puerto Madero.
En un galpón húmedo y sin baldosas de la estación de tren Federico Lacroze, sin luz, entre el frío y los colchones amontonados, decenas de familias se organizan para reclamar por lo que la Entidad Binacional Yaciretá (EBY) les robó: sus casas, sus tierras, su salud y su futuro.
Desde el 2006 conformaron la asamblea de los afectados por Yaciretá, que convocó a los pueblos argentino, paraguayo y guaraní, para luchar contra "el pulpo que con sus tentáculos rodeo todo: medios de comunicación, universidades, organizaciones sociales, ecologistas, grupos vecinales, todo", según nos dice Pavel Wiechetek, un documentalista polaco que realizó una película sobre Yaciertá y se convirtió en uno de los promotores de la lucha.
Lograron avanzar en la coordinación de acciones legales y directas, cortes de rutas, puentes y piquetes. El año pasado detuvieron por un mes la obra en el canal de Aguapey, que es clave para finalizar la represa, y enseguida fueron acusados de "terroristas". Fueron ignorados por los medios de comunicación, y abandonados por los estados nacionales a una suerte que se asemeja a la muerte o a la locura. La megarepresa dejó como ganancia a los pueblos una naturaleza muerta y cien mil personas desarraigadas y sentenciadas a la indigencia. Al pulpo le dejó miles de millones de dólares.
El tren que une Buenos Aires y Misiones, reinagurado en 2003, es un damnificado más. De finalizarse el proyecto, como la EBY ya anunció, el ferrocarril no podrá realizar su recorrido completo a causa de las inundaciones, por lo que se convirtió en el medio de transporte para la lucha de los afectados de Yaciretá. Están en Capital por tiempo indefinido, integrando un lugar que "apunta a convertirse en un espacio de lucha compartido entre diferentes luchas de Paraguay y Argentina".

"No tengo ya el remoto jazmín de tus estrellas,
ni el asedio nocturno de tus selvas.
Nada: ni tus días de guitarra y cuchillos,
ni la desmemoriada claridad de tu cielo" (*)

Mondajhá

En este momento la Corte Suprema de Justicia está tratando un expediente judicial por el que se demandó la indemnización de 1.200 personas. La lucha de los afectados logró que ese expediente llegue al máximo tribunal, que ya dictó un embargo preventivo de 17 millones de dólares sobre las oficinas que la EBY posee en Puerto Madero. Uno de los principales motivos de este viaje a Buenos Aires es presionar para agilizar esos trámites.
Dora, entre la angustia y la indignación, cuenta que las pocas casas que la EBY compró para "relocalizar" a las personas como si fueran cosas, fueron facturadas por 47.000 dólares cada una. Una tasación de las propiedades demostró que el valor de las mismas apenas alcanzaba los 5.000.
"Otro robo que nos hacen diariamente mientras nosotros no tenemos para comer es este: se supone que la represa trabaja a cota 73, y produce una determinada cantidad de dinero. Hace años que en realidad está trabajando a cota 80, y esa diferencia se la tragan sin rendirle cuentas a nadie. ¿Para qué? Para mantenerse en el gobierno, porque comprar un voto no es caro en Paraguay". Eso es lo que llaman "energía positiva".
Los chicos de Yaciretá que cuentan con más recursos comen una vez al día, y los que todavía pueden ir al colegio se quedan dormidos y no pueden prestar atención en clase porque están mal alimentados. Pero irónicamente todos tienen unas camisetas que el asistencialismo social barato de la EBY se encarga de repartir con unos pocos útiles escolares de mala calidad e insuficientes. En las remeras se lee: "Hacia el futuro con una sonrisa".
Yacyretá fue y es uno de los focos más grandes de impunidad y corrupción. El presupuesto inicial del proyecto, destinado a "mejorar la calidad de vida de los pobladores" y "traer mayor desarrollo y energía barata a la región", se estimaba 1500 millones de dólares. Yacyretá produciría 200 millones de dólares al año.
Para su puesta en funcionamiento se constituyó la EBY, que se convirtió en uno de los centros de lavado de dinero más grande para ambos gobiernos, que fueron retrasando la construcción y aumentando los costos y generando sobrecostos y que bajo licitaciones fraudulentas y leyes truncas entregaron las obras a grandes empresas transnacionales que cobraron y nunca construyeron, e incluso demandaron a los estados por millones en concepto de "diferencia de costos". Bajo la categoría de "obras complementarias" de la represa, desviaron miles de millones por los que endeudaron a los estados. Yacyretá no llega a porducir 80 millones por año, se han invertido ya 13000 millones sin finalizar las obras, y existe una deuda pública por 11000 millones y una demanda de las constructoras por 800 millones más.
EBY anunció la finalización de la obra, con la elevación la cota del embalse a 83 para fines de 2008, sin tener en cuenta el desastre ecológico que va a implicar. Para esto es necesaria la construcción de una central en Aña Cuá y ya han pesado en la licitación para esta obra denuncias acerca de sobrecostos e irregularidades.


Represa de Yacyretá

Río Paraná.
Aguas y tierras pertenecientes a los pueblos guaraní, paraguayo y argentino.

Tratado del Yacyretá: 1973.
Firmantes: Maria Estela Martinez de Perón y Alfredo Stroessner

Inicio de obras: 1983

Presupuesto inicial: 1.500 millones de dólares

70 kilométros de presa

Puesta en funcionamiento: 1994

Superficie actual 110.000 hectáreas

Superficie del proyecto final: 166.600 hectáreas

Tierras inundadas 107.600 hectáreas

Personas afectadas
100.000

Dinero chupado por Yacyretá: 13.000 millones de dólares

Organismo Responsable: Entidad Binacional Yacyretá

Organismos Financieros
B.I.D.
Banco Mundial

 

Otros pulpos
Corcovado

La comunidad Mapuche Pillan Mahuiza, de Corcovado, Chubut está siendo victima del manejo del Instituto Autárquico de Colonización y Fomento (IAC), organismo del estado que tiene como función "adjudicar la propiedad de las tierras y promover la colonización de las mismas".
La comunidad Mapuche Pillan Mahuiza denuncia al estado que desde "una nefasta política de dividir y conquistar, busca crear enfrentamiento entre Mapuches que luchan por recuperar la tierra desde la identidad, con gente pobladora que busca ocupar tierra desde la necesidad". Esta estrategia tiene como objetivo erradicar la Comunidad Mapuche para construir con impunidad la Mega-represa hidroeléctrica sobre el río Carrenleufu.
En enero de este año se aprobó el Plan Energético Nacional que impulsa todos los proyectos de represas que hay en el país. Entre ellos se encuentra "La Elena", que son seis represas sobre la cuenca del Carrenleufú. Esto afectará la superficie del bosque húmedo y modificará el clima, ya que el estancamiento de los seis diques provocará lluvias e inundaciones. La Comunidad solo se encuentra a 2 kilómetros de ese territorio.
No solo preocupa la construcción de la represa sino que también "Pillán Mahuiza" tiene su montaña sagrada amenazada por la mina.
En este contexto, la comunidad hace un llamado a las “diferentes comunidades mapuche y no mapuche, organizaciones sociales, hombres y mujeres a que se sumen a decirle al estado que no vamos a bajar los brazos, que tenemos fuerza, tenemos nehuen, y que defenderemos nuestra tierra e identidad mapuche hasta las últimas consecuencias”.
 

"Solo como una piedra o como un grito
te nombro y, cuando busco
volver a la estatura de tu nombre,
sé que la Piedra es piedra y que el Agua del río
huye de tu abrumada cintura y que los pájaros
usan el alto amparo del árbol humillado
como un derrumbadero de su canto y sus alas" (*)

 Las aguas suben turbias

"Yacyretá es un símbolo de muerte en todo sentido" dice Pavel, que cuenta que cuando filmó el documental, registró con su cámara como quemaban las casas de Aguapey: "Tienen tanta soberbia e impunidad, se saben tan impunes que ni siquiera les importa que los filmes. Es como si supieran que no va a pasarles nada".
El tratado de Yaciretá se firmó en 1973, en base a estudios que se realizaron desde 1958. Las principales obras civiles para la represa se inciaron en 1983, y fueron concluídas en 1994, cuando empezó a funcionar. El embalse fue llenado a cota 76. La participación de las poblaciones afectadas y de la sociedad en general fue salvajemente reprimida. La EBY se mantuvo después de las dictaduras como un reducto de autoritarismo, abusos de derechos de la poblaciones y represión.
En la última década la población de Yacyretá ha movilizado sus reclamos por todas las vías, sin que haya sido presentada ninguna solución real.
La mayor parte del impacto ambiental de la represa es soportado del lado paraguayo. La Isla Yacyretá y las demás tierras inundadas, refugian a un conjunto de diversidad de especies animales y vegetales. Se cree que murieron para siempre, bajo el agua, especies aún desconocidas.
Con la finalización de esta obra maestra, la cota del embalse va a elevarse a 83. Miles de personas más perderán sus hogares y se inundará un tramo de las vías del único ferrocarril que volvió a funcionar.
El Valle de Aguapey se encuentra desprotegido y en todos estos años no se realizó ningún estudio serio sobre la destrucción social y ambiental que generará la suba de aguas. Empeorarán las filtraciones de los Esteros de Yberá, elevandose la napa. El valle inferior del Arroyo Tacuary será inundado, con lo que arruinará lo que queda de una zona de cultivo de arroz. La ciudad de Carmen del Paraná terminará de ser destruída, con todo lo que hay en ella incluyendo las personas que quedan.
Con el ascenso de las napas se produjo y se sigue aumentando la acumulación de sustancias tóxicas orgánicas y metales contaminantes. Se maneja arbitrariamente uno de los recursos más preciosos que tenemos: el agua. Las inundaciones produjeron epidemias de enfermedades contagiosas como tuberculosis o malaria. Se perdieron yacimientos arqueológicos y construcciones históricas. Se hundió silenciosamente a una cultura bajo el agua.
Un estudio realizado en París estimó que el gigantesco muro contra el agua tuvo una gran repercusión en los cambios climáticos registrados en los últimos años. Como consecuencia Argentina tendrá que enfrentar un aumento de tormentas y granizo con una creciente incidencia del mal de Chagas, dengue, malaria, migración de peces y desaparición de cultivos. La central hidroeléctrica de Yacyretá aumenta considerablemente los indicadores del desastre climático.
Yacyretá era una isla hermosa en la que quienes saben vivir convivieron en paz durante siglos. Pero no es una isla en la realidad de nuestros países. Es un exponente más del saqueo de recursos, de la destrucción de los pueblos, del poder que arrasa con todo lo que se le interpone, de la connivencia entre nuestros gobiernos, llamense democracias o dictaduras, y los grandes financistas transnacionales. Yacyretá recibe el latigazo de uno de los tentáculos del pulpo contra el que se lucha y se resiste, desde un galpón oscuro en Federico Lacroze.
Foto:D.L.Pitcovsky


“Que el río vuelva a ser libre”
por Celeste Neyra-Red Eco Alternativo

Voz alzada, ojos entumecidos, frente arrugada, pecho erguido. Así se expresaba Sergio Hernández, poeta misionero que viajó a Buenos Aires el viernes pasado para participar del festival que realizaron los Afectados por Yacyretá.
La noche, la tierra y el mate dialogaban entre las personas que se juntaron en el enorme galpón donde duerme el grupo de Afectados por Yacyertá que vino a Buenos Aires para dar a conocer su lucha.
“Vos Poeta sos testigo de cómo me golpearon. Me cagaron a palos. Vos viste, cómo me sangraba la boca. Vos, Polaco viste como a mí y a El Río nos mataron a palos” decía uno de los hombres que vio su tierra inundada. “La única forma de ganar es resistir” gritó.
Voces paraguayas, argentinas y brasileras estaban presentes. Las canciones en guaraní animaron al público que bailaba y reía como para descansar la pena o reforzar la alegría de resistir colectivamente.
“Esa represa que hacen los milicos, que dejan tantos poliricos (...) dejaron miles de casas inundadas (...), todos tendremos derecho a la vida cuando los saquemos del poder”, fue el canto que hizo saltar a todos, levantando la guitarras, los brazos y las voces.

 


(*) Hérib Campos Cervera, poeta paraguayo. Nacido en Asunción en 1905 y muerto en Buenos Aires en 1953.

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