Hospital Borda: a 8 años de a represión

En la madrugada del 26 de abril de 2013, alrededor de 400 policías de la Metropolitana, ingresaron, sin una orden judicial, junto a varias cuadrillas de operarios con topadoras para demoler un taller terapéutico, donde los pacientes asistían para obtener conocimientos de carpintería y herrería. “Creo que no hay registro en el mundo de que una fuerza policial haya reprimido en un hospital público y mucho menos en uno de salud mental”, expresó Ángel Barraco. El psicoanlista, presente ese día en el nosocomio, recuerda lo sucedido en esta entrevista realizada por Mario Hernandez.


Mario Hernández: 
Hace ocho años se produjo un hecho lamentable, la represión en el Hospital Borda de la cual fuiste protagonista ¿qué pasó ese día?

Angel Barraco: Ese día, muy temprano, me llamó una colega que trabajaba en el Hospital Penna diciéndome que en el Borda había fuerzas policiales y que se había empezado a destruir el Taller protegido Nº 9. Fui directamente para allá, llegué entre las 8:30 y las 9:00 de la mañana y me encontré con un despliegue inusitado e impensado de fuerzas policiales y de un cuerpo pertrechado como hacía mucho tiempo no veía. Tipo Robocop, personajes salidos de una película de ciencia ficción estaban ahí paraditos en un cordón que dividía el terreno del hospital en dos partes.

M.H.: ¿Cuál fue el objetivo de esta represión salvaje llevada adelante durante el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de Mauricio Macri?

A.B.: El objetivo fue asegurar la posibilidad del avance respecto del proyecto de talleres protegidos. Había una cabecera de playa que era la lonja de terreno del Borda que está sobre la calle Perdriel que es justamente por donde entraron a las 4:00 am por una puerta lateral que tiraron abajo, con topadoras y 400 efectivos de la Policía Metropolitana.

Lo que había que destruir y destruyeron finalmente, pese a que había una cautelar de la justicia era un taller protegido, dispositivos que se utilizan para que los pacientes aprendan algún tipo de trabajo relacionado con carpintería y el trabajo del metal.

Toda esa extensión paralela a la calle Perdriel era cabecera de playa de lo que a futuro y progresivamente implicaba el desarrollo de un negocio inmobiliario conocido como “Distrito gubernamental”. Ese fue el sentido. En primer lugar asegurarse de poder hacerlo. Esto fue el 16 de abril del 2013.

En agosto del 2012 lo habían intentado también a la madrugada pero la resistencia de los trabajadores y los gremios que se quedaron adentro del taller protegido les impidió tocar el edificio. Entonces querían asegurarse y yo creo que el segundo sentido al que hay que prestarle atención es a dar un golpe ejemplificador a quienes se oponían a llevar adelante ese proyecto inmobiliario.

M.H.: ¿En qué concluyó todo esto?

A.B.: Cuando yo llegué hubo un primer evento de represión. Yo estaba justo delante del cordón policial y como me enredé el pie en una raíz me caí y me salvé de recibir los balazos. Como asesor de la Legislatura pude pasar el cordón y me encontré con un par de legisladores y lo primero que hicimos fue ir a ver el taller protegido, que estaba todo cerrado con chapas para tapar lo que estaban haciendo. Cuando observamos las topadoras estaban destruyendo el taller con todas las cosas adentro, las herramientas, los tornos, una cosa increíble. De ahí volvimos a donde estaba el cordón y estaban el jefe y el subjefe de la Metropolitana, Giménez y Pedaze. Ahí se inició un diálogo con los legisladores solicitándoles que retiraran semejantes fuerzas porque estaba llegando gente de otros hospitales para dar apoyo y tratar de resistir a lo que querían hacer. Ya con el argumento de que el objetivo lo habían logrado se les solicitó a los dos jefes de policía que retiraran el despliegue de policías para evitar que se generara algún tipo de situación más violenta.

No terminamos de explicar esto que, mediante comunicación telefónica, tanto con el ministro Montenegro como con la vicejefa, María Eugenia Vidal, que según nos habían dicho estaba por los alrededores controlando el operativo y en ese momento empezó una balacera terrible hacia todas las personas  que estaban exigiendo que se fueran.

A partir de ahí fue todo un accionar violento, había muchos policías de civil, uno intentó sacarme la tablet con la que yo estaba filmando todo y a tres legisladores a los golpes, sin importar quienes eran.

Una vez finalizado esto, se ve que recibieron la orden y empezaron a retroceder y luego se fueron. Pero habían logrado no solo la destrucción sino lo más importante, habían dado el mensaje de terror de que nadie se iba a superponer a las apetencias del gobierno y los grupos económicos detrás de los grupos inmobiliarios.

Mucha gente piensa que el objetivo era tomar el taller protegido, pero esa era solo la primera parte, después iban a seguir con los terrenos del Hospital Borda, del Moyano y el Tobar García.

M.H.: El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fracasa porque no puede llevar adelante ese proyecto inmobiliario que pretendía trasladar la administración pública de la Ciudad a esa zona. Este accionar, por parte de las fuerzas policiales y el gobierno de la Ciudad ¿tuvo alguna consecuencia o acción legal posterior?

A.B.: Intervino la justicia. El video que yo filmé, que es el único, desde atrás de las fuerzas policiales, porque los medios estaban del lado de la entrada, entonces tenía una significación porque yo grabé todo el momento del diálogo donde solicitamos el retiro de las fuerzas policiales, y el momento de la represión con los balazos de goma.

Tenía un valor de prueba muy importante. Se hicieron dos presentaciones para que la justicia me convocara, tanto a los fiscales como a los jueces, pero nunca lo hicieron. A partir de ahí se llevó adelante todo un tratamiento del caso, un expediente donde salieron sobreseídos Macri, María Eugenia Vidal, Montenegro que en ese momento era ministro de Seguridad, hoy Intendente de Mar del Plata, Daniel Chaín que era el ministro de Obras públicas y como jefe de gabinete, Rodríguez Larreta. Todos sobreseídos. Los únicos procesados fueron el jefe y el subjefe de la Metropolitana que en principio fueron sobreseídos y después la Cámara directamente los desprocesó, les dieron una multa, inclusive al vicejefe lo premiaron y es el director de la Agencia de control gubernamental actualmente.

Y la paradoja es que fueron procesados siete trabajadores, tanto del hospital como del Garrahan, una enfermera que estaba con bastón, a la que arrastraron de los pelos, la procesaron también. Una cuestión impensable, creo que no hay registro en el mundo de que una fuerza policial haya reprimido en un hospital público y mucho menos en un hospital de salud mental, por la fragilidad de las personas internadas allí. Ser testigos, vivirlo y ser baleados es algo que no tiene registro.

Eso fue el 26 de abril de 2013, pero la Ciudad de Buenos Aires tiene otro registro que no debe faltar a la memoria, también un 26 de abril pero de 1985, hace 36 años, hubo un incendio en una clínica neuropsiquiátrica del barrio de Saavedra, Saint Emilien, en la que murieron 78 personas, la mayoría pacientes y algunos enfermeros, las personas estaban amarradas a las camas, encerradas tipo celda y fue el mayor desastre de la Ciudad de Buenos Aires hasta Cromañón.

Ahí había 410 personas internadas, o sea que cuando siempre hablamos del tema de los manicomios y decimos que también hay manicomios privados, tampoco hay que perder de vista este hecho que fue terrible y obviamente con un resultado que ha pasado al olvido y hay que tenerlo presente.

Tomando lo del Borda y este hecho pienso que este día, el 26 de abril, podría plantearse como el Día por la desmanicomialización o por los derechos de los pacientes con padecimientos mentales.

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