“La cotización del agua en la Bolsa es particularmente grave en medio de una pandemia”

Este lunes el mundo despertó con la noticia de que el agua cotizaba en la Bolsa de Wall Street. En entrevista con ACTA, el sociólogo José Seoane, director de la sede argentina del Instituto Tricontinental y especialista en extractivismo explica qué implica para los pueblos que el agua, imprescindible para la vida, se convierta en una mercancía. Por ACTA-CTA.

-¿Qué implica que el agua cotice en la Bolsa?
La reciente integración del agua como una mercancía supone un paso más en este proceso de mercantilización de los bienes comunes de la naturaleza. Frente a este proceso de mercantilización del agua se han desplegado los pueblos y los movimientos populares a una larga resistencia y a una defensa del agua como un derecho humano y que no puede ser considerada una mercancía.

-¿Cuáles son sus efectos?
- Los efectos de esta medida no sólo agrega un paso más en este proceso de mercantilización del agua, sino que supone a su vez una intensificación de las políticas y las dinámicas empresariales en relación a la apropiación privada de las fuentes de agua particularmente en el sur del mundo. La consolidación de bienes supuestos a un proceso de cotización global en los mercados globales implica que se van a intensificar estas dinámicas especulativas de apropiación de las fuentes de agua sobre todo en la periferia, con sus consecuencias de despojo, desmantelamiento y destrucción de las condiciones de vida de las poblaciones.

-¿Y esto es doblemente grave en medio de una pandemia?
Claro, esta medida es particularmente grave en el contexto de la pandemia teniendo en cuenta que el acceso al agua constituye uno de los elementos centrales de las políticas sanitarias para enfrentar la expansión del virus y sus efectos más nocivos sobre las poblaciones. No hace más que marcar que en este contexto de crisis civilizatoria que forma parte de las dinámicas de las transformaciones neoliberales, agravado bajo la expansión de la Covid 19 la agenda neoliberal intenta potenciarse y continuar con su programa de reformas.

Pero, por otra parte, se intensifica la necesidad de construir alternativas de salida de esta crisis civilizatoria que asume rasgos catastróficos. Lo de la cotización del agua en Wall Street seguramente sea seguido por otras bolsas que trabajan mercados de materias primas en otras partes del mundo, no sólo supone una mercantilización sino también una financiarización en el precio del agua porque estos mercados a futuro, como se los llaman, implican la participación central de fondos financieros, de organismos e instituciones financieras, de fondos de inversión en la determinación del valor de estas materias primas o bienes comunes de las naturaleza.

Dejan de vincularse con la demanda efectiva y pasan a ser especulación de los grandes sectores financieros en este proceso de financiarización de la naturaleza. Este proceso de financiarización del agua plantea con más urgencia garantizar salidas alternativas con un carácter común, democrático, de acceso soberano al agua y a todos los bienes de la naturaleza.

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