Red Eco Alternativo ***

Tierra para vivir

Desde El Roble nos acercamos al Barrio Los Pilares de Ciudad Evita, donde, desde hace algunos meses un grupo de vecinxs organizadxs están desarrollando acciones por la recuperación de tierras para la vivienda. Así como ocurre en Guernica en zona sur, en Gonzalez Catán, en Rafael Castillo y en cientos de lugares a lo largo y ancho del país, en Ciudad Evita, lxs vecinxs se organizan para poder recuperar un espacio para poder contruir su vivienda. Entrevistamos a Vanesa que nos contó de primera manos como viene dándose ese proceso de lucha.

El Roble: ¿Cómo se inició el proceso de organización de la toma?
Vanesa: Una vecina me avisó, los primeros días de abril, que se estaban organizando para hacer una toma de tierras porque sabía que yo necesitaba. Cuando llegué al lugar me encontré con un terreno lleno de basura y personas que estaban siendo desalojadas por la policía. Esto era alrededor de las 14 hs. Ya tenían a 9 detenidos aproximadamente. Entonces me dirijo a un compañero y le comento mi necesidad de vivienda. Le comento que necesitaba un lugar para vivir ya que alquilaba y no podía seguir sosteniendo ese alquiler e incluso me estaban por desalojar por no poder pagarlo. Él me explica que habían intentado ingresar y los habían desalojado pero que habían negociado para que les permitieran mantener el comedor que está hasta hoy en día en el terreno. Desde ese día comenzamos a organizarnos, hicimos crecer el lugar, seguimos sosteniendo la olla para las familias. Luego fui involucrándome con lxs compañerxs, nos empezamos a organizar a armar escritos para presentar a las autoridades.
En mayo realizamos un nuevo intento de toma alrededor de 69, 70 personas, todas con necesidad de terreno para construir nuestra vivienda. También se acercaron más personas de los barrios cercanos con esta misma necesidad y decidieron plegarse. Esa fue mi primera toma. Ingresamos a las 8 de la mañana y para las 14 hs ya se había acercado el fiscal Garate de la UFI N° 2 de Laferrere con el cual llegamos a un acuerdo, por lo tanto despejamos la zona para poder negociar. El fiscal nos prometió una mesa de diálogo en 10 días. Luego de eso comenzamos a elevar cartas al municipio. Nos visitaba el fiscal, el éramos un grupo importante de gente que necesitamos un pedazo de tierra para vivir. Una vez vinieron los médicos para que ellxs puedan atender a la gente. Así fue creciendo la organización, los días para hacer la comida, los horarios, la recolección de alimentos para cocinar. De a poco fuimos creciendo y organizándonos mejor.

ER: ¿Cómo continuaron luego de esta experiencia? ¿Cómo respondieron las autoridades al compromiso que asumieron de mesa de diálogo?
V: La segunda toma fue algo inesperado. El fiscal nos había planteado que esperemos a la mesa de diálogo que él sostenía que debía ser cuando se levantara la cuarentena. Nosotrxs seguimos esperando la mesa de diálogo, el problema es que la cuarentena se siguió extendiendo y lxs vecinxs se empezaron a desesperar por la profunda necesidad de una solución inmediata. Entonces el 11 de septiembre algunxs vecinxs ingresaron a un descampado que está cerca del terreno que íbamos a tomar todxs juntxs. Alrededor de 40, 50 personas fueron. El dueño de ese terreno los desalojó con disparos y las personas comenzaron a correr para el lado del merendero donde estábamos sirviendo la chocolatada. Esas personas comenzaron a instalarse en el terreno de la toma original y por esta razón con el grupo de vecinxs que veníamos organizándonos decidimos ingresar también al terreno nuevamente, para resguardar el espacio del comedor y para organizar los terrenos. En ese momento, las personas que viven en los chalets comenzaron a dispararnos al montón. Rápidamente llegó la policía y empiezan a reprimirnos. Ahí comenzó el desastre. Una vez que nos habían dispersadx, la policía comenzó a “cazarnos”, a buscar a lxs vecinxs y golpearlxs brutalmente. Cuando el terreno quedó despejado, lxs vecinxs de los chalets de Ciudad Evita entraron al terreno a querer tirarnos abajo nuestro comedor, a robarnos lo que teníamos ahí, las ollas, la comida. Dentro del comedor había mamás con chicxs que se habían resguardado adentro por la represión. Nos prendieron fuego, carpas, chapas, todo lo que estaba alrededor del comedor, lo que no pudieron romper se lo llevaron, lo que no pudieron quemar se lo llevaron en una camioneta F100 amarilla que usan para a hacer las recorridas y la policía no hacía nada. Golpearon a nuestro compañero Raúl y a nuestra compañera Jenni cuando fue a buscar sus chapas le tiraron y recibió un impacto de perdigón en un ojo como resultado nefasto de esta represión.
Luego de esta situación, lxs vecinxs de Ciudad Evita se fueron y la policía, que tenía el control del terreno, nos permitió entrar al comedor para ver a las familias que se habían resguardado. Todo nos habían robado. Ningún oficial quiso escuchar nuestro reclamos. Yo busqué a la comisaria Lorena Gómez para hacer las denuncias pero ya se había retirado del lugar. Nadie nos quiso tomar nuestras denuncias. Todos nos ignoraron.

ER: ¿Cómo accionó el estado, el municipio en este caso?
V: El estado nunca nos dio la cara. Nos firmaron todos los escritos que les presentamos, nos pidieron que les demos tiempo para darnos la mesa de diálogo, 10 días, 15 días. Así fueron pasando los 6 meses que estamos en el terreno. Hicimos una movilización frente al municipio en la que nos atendieron rápidamente, nos dijeron nuevamente que nos iban a dar una mesa de diálogo. Al mes de esa movilización, las personas volvieron a ingresar pensando que como se había cumplido el plazo de la mesa de diálogo íbamos a poder entrar. El estado completamente ausente, nunca vino a hablar nadie del municipio, nadie respondió a ninguna de las cartas, nunca se acercaron a ver cómo funcionaba el comedor. Hace tres meses atrás nos mandaron una topadora para hacer pozos para que no realicemos nuestras actividades. Para que solo quedemos aislados en el comedor. Fuimos directamente a la municipalidad de Ciudad evita para hacer el reclamo. Nos dijeron que no sabían quienes habían dado la orden para hacer eso. Nos han dicho muchas cosas. Nosotrxs nos mantenemos firmes, no queremos pelear con lxs vecinxs de Ciudad Evita, ni con la policía, nuestro fin es llegar a tener un pedacito de tierra hacer nuestras vivienda, seguir trabajando como lo hacemos y ayudar a lxs que más lo necesitan. En estos tiempos de cuarentena, muchísimos se han quedado sin trabajo. Yo tengo la suerte de que mi madre me pudo ceder una habitación para estar con mis chicxs porque ya no puedo pagar un alquiler, tengo justo para pagar las cuentas. La verdad que el estado muy ausente con esta situación nunca se acercó nadie a hablarnos, es más nos han mandado a patotear y nosotrxs no hemos respondido a las perversidades que nos hicieron. Es todo muy perverso, nos han querido dañar psicológica y físicamente, han dicho muchas cosas que nos son en las redes sociales. Queremos tramitar todo y hacer lo adecuado, más allá de la desesperación que trae esta situación. Esto lo hacemos porque lo necesitamos. La necesidad de nosotrxs nos unió, todas las maldades que nos han hecho nos unió más y nos dio fuerza para seguir peleando y seguir juntxs, ya aguantamos 6 meses y vamos a seguir aguantando hasta que se nos dé. Tenemos sueños, soñamos en un día podamos tener nuestra casa propia. Y eso nos hace fuerte. Soñamos con un futuro mejor para nuestros hijos que ellxs no pasen lo que nosotros estamos pasando hoy, despertarte y no saber si vas a tener un techo, un plato para comer. Por eso vamos a seguir peleándola. El despertarte y ver que los chicxs pueden tener un futuro mejor con esta lucha nos da fuerza para seguir peleando.

Lxs vecinxs de Los Pilares siguen en pie de lucha. Van a seguir organizándose para conseguir su derecho a la vivienda. El 7 de octubre se movilizaron al municipio en el marco de una actividad impulsada por el Espacio de trabajadores y trabajadoras de La matanza, que nuclea a compañeros y compañeras de las diferentes tomas que se vienen dando en la Matanza, diferentes organizaciones políticas y sociales, a lxs vecinxs organizadxs contra la contaminciuón de Klaukol, a lxs compañerxs feriantes del espacio lindero al Galpón 3 de Catán, que también fueron desalojadxs por la intendencia de Fernando Espinoza y que aún hoy siguen esperando una respuesta para poder reinstalarse en el lugar.

Paso a paso, la lucha de lxs compañerxs avanza y no se abandonará hasta lograr todas las reivindicaciones.

 
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