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Educación en época de coronavirus  

Laura Marrone, legisladora (MC) del FIT-IS en la ciudad de Buenos Aires, explica de qué trata la Ley de emergencia económica y financiera que sancionó la legislatura porteña. En esta entrevista realizada por Mario Hernandez, analiza además las desigualdades del acceso a la educación en el marco de la pandemia.

 

Mario Hernandez.: Horacio Rodríguez Larreta podría decir “El Estado soy yo” ¿no? analizando esta Ley sobre emergencia económica y financiera.

Laura Marrone: Le queda un poco grande la comparación con Luis XIV pero algo así es. Este tema fue tratado el jueves pasado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y es una Ley de emergencia que busca darle amplias facultades al Ejecutivo para poder rehacer a gusto el Presupuesto que se votó el año pasado para este período.

En particular plantea claramente que no va a haber aumento de sueldos, va a haber congelamiento. Pensemos que muchos de los acuerdos que se habían hecho contemplaban aumentos, los docentes, por ejemplo, tenían que recibir en junio un nuevo porcentaje de aumento, a pesar de que el acuerdo había sido menor a la estimación de inflación para este año, que estaba prevista antes del Coronavirus en alrededor de un 50% y los acuerdos fueron inferiores a ese porcentaje.

Pero esta ley faculta a dejar de lado todos los acuerdos paritarios hechos. Congela las plantas funcionales de manera que todos los cargos que se produzcan por jubilaciones, renuncias, fallecimientos no serían reemplazados. Hay una facultad para que el Ejecutivo pueda anular programas que existen actualmente, que tienen que ver con cuestiones sociales, por ejemplo, podría anularlos a pesar de haber sido votados el año pasado.

Y además el pago escalonado de salarios argumentando que como los ingresos de impuestos que tiene el gobierno de la Ciudad están siendo muy irregulares, por lo menos durante la cuarentena, por dos meses, quedaría facultado para pagar escalonadamente.

Esto ha despertado una gran indignación, fundamentalmente en los sectores de trabajadores afectados, que no solo son los que dependen del Poder Ejecutivo sino que también abarcaría a los empleados del Poder Legislativo y Judicial de la Ciudad de Buenos Aires. Al punto que en una asamblea virtual de Ademys que tuvo la presencia de 243 docentes de escuelas e institutos de la Ciudad se analizó este proyecto y se votó por una mayoría casi total participar de la concentración del jueves pasado en la puerta de la Legislatura, con todas las medidas de precaución sanitaria vigentes, pero fuimos a manifestar el rechazo a la sanción de esta ley.

También han expresado su rechazo y acudieron a esta cita los concurrentes y residentes de los hospitales públicos. Ellos vienen bastante movilizados, el año pasado fue un sector que había rechazado un Proyecto de ley que legitimaba una situación de esclavitud que se vive en el sector. Ese proyecto finalmente fue anulado, pero no se reemplazó por otro régimen mejor, quedó suspendido y con toda la parálisis que tiene este año legislativamente no ha tenido solución. Pero son justamente los residentes y concurrentes el pilar de la denuncia de la situación de precariedad que viven los trabajadores de la salud por falta de insumos y en particular para ellos porque los residentes no tienen ART.

M.H.: Son el 15 % de la fuerza laboral en el área de salud.

L.M.: Y además son los que están con el cuerpo frente al paciente. Están teniendo jornadas laborales muy extensas y por la misma práctica que tienen que hacer son los que realizan el hisopado y todas las tareas que tienen que ver con el Coronavirus.

M.H.: Hay varias cuestiones, la ley solicita a la Legislatura la delegación de gran parte de sus atribuciones al Jefe de Gobierno que adquiere facultades extraordinarias, prácticamente la suma del poder público. Esta situación no solamente es considerada nula por la Constitución Nacional, sino que la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires es aún más estricta que la CN y en su artículo 84 establece que la Legislatura no puede delegar sus atribuciones al Poder Ejecutivo en ningún tema, por ninguna situación, ni por ningún plazo. ¿Cómo es esto entonces?

L.M.: Esta es parte de las ironías que tiene el sistema de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ya nos han pasado estas situaciones con respecto a la venta de las tierras públicas y el Ejecutivo, tanto Macri como Cristina, violaban esa norma y entregaban las tierras que a su vez el gobierno de Ciudad disponía sin haber pasado por el trámite del Congreso.

Efectivamente, estamos frente a una avanzada desde el punto de vista institucional que puede ser objetada, pero el tema es que en la Legislatura sigue teniendo mayoría el Pro. Si se demoró una semana es porque hubo discusiones dentro del Frente de Todos, pero el Pro cuando arremete en Legislatura es porque ya tiene garantizado el resultado favorable a su propósito.

Lo que no quiere decir que sea gratuito, porque si hubiéramos tenido que hacer una ley de emergencia estando yo en la Legislatura hubiéramos planteado que se duplique el Presupuesto de salud para este año y se suspenda el pago de la deuda externa.

En este momento la deuda externa de la Ciudad es altísima con intereses que son escandalosos, como lo que ya se está haciendo público que pasa con los intereses de la deuda nacional. Las deudas que se tomaron en Ciudad también son en dólares y con intereses muy altos. La deuda se sigue pagando mientras tanto tenemos el escándalo de la Villa 31.

M.H.: Hay un gran negociado en relación a las tierras en la 31. La puesta en valor apunta a armar un negocio inmobiliario.

L.M.: Así es pero todo el tratamiento que se ha hecho de la supuesta urbanización es una afrenta para los habitantes. Esta semana estuve en relación con referentes de la Villa y lo que cuentan da escalofríos, toda la gente que está debajo de la autopista que no tienen luz natural, porque no llega, y tienen que iluminarse con luz eléctrica, estaban sin luz y sin agua.

 

 

Las desigualdades educativas

 

 

M.H.: Hay un tema en cuanto a las desigualdades educativas. Viendo cifras de la UNESCO afirman que 826 millones de estudiantes no tienen una computadora en sus hogares y 706 millones no tienen internet sobre 1.500 millones de estudiantes afectados a nivel mundial por el Coronavirus. A partir de estos datos me preguntaba cómo se maneja esta situación en nuestro país, supongo que estas cifras que son mundiales deben tener un reflejo similar en la Argentina. Esto tiene que ver con las desigualdades educativas, cómo se llega con la enseñanza virtual a nuestros jóvenes estudiantes.

L.M.: Es el gran drama que agudiza el problema del acceso a la educación en el marco de la pandemia. Las cifras que tenés son bastante parecidas a las que tiene nuestro país, pero hay que hacer un estudio más fino. Hoy leía un informe que decía que 65,8% de los hogares de nuestro país tienen acceso a internet, pero el problema es qué significa, porque yo puedo tener acceso en mi celular con un número equis de datos, pero con eso, si no tengo wifi, no puedo sostener una cursada cuando me envían videos que me comen todos los datos en una hora.

El problema es muy complejo. La CABA es uno de los lugares con índice más alto de acceso a la virtualidad pero la situación es sumamente desigual y dramática. Por ejemplo, hoy hablaba con un docente que trabaja en dos escuelas, una de clase media de Caballito, en la que el 80% de los pibes logran seguir las clases y responder a las propuestas en forma más o menos regular. La otra escuela está más cerca de Pompeya y ahí tiene un seguimiento de un 30% de los estudiantes. Ya sea porque no tienen una computadora, acceso a internet o porque en la misma casa son varios y no pueden usarlo al mismo tiempo.

Ha habido registro donde los docentes se las ingenian porque todos comprendemos que en este momento brindar un trabajo a través de los recursos que sean para poder sostener algún tipo de vínculo entre los estudiantes y la escuela es muy necesario porque ordena a la familia, ordena a los pibes, ayuda a llevar adelante la cuarentena. El tema es que hay que tener claro que eso no va a reemplazar una cursada normal y presencial.

M.H.: Claro, de golpe los estudiantes tienen que convertirse en autodidactas. Es una locura.

L.M.: Hay muchos recursos que se pueden poner en marcha en un proceso que, si bien la presencialidad no tiene reemplazo, pero tenemos que pensar una revolución pedagógica que suponga articular nuestros métodos tradicionales de enseñanza con los recursos que hoy nos brinda la tecnología. Estando en medio de la pandemia, esta transformación no es óptima, es traumática, es desintegral y además muy fragmentada en cuanto al recurso mismo.

La mayoría de los docentes se comunican por mail con los pibes, que no permite ninguna interacción, es casi como un trabajo estático, donde se manda una tarea, como podría haber sido una fotocopia para que la haga en su casa. Eso complica bastante el trabajo del docente porque no es lo mismo corregir 20 páginas que abrir 20 correos, con toda la complejidad que esto tiene. Por el momento tenemos un gran desorden.

M.H.: Esto supone también que el educador tiene los conocimientos y los medios para desarrollar una educación de este tipo.

L.M.: Imaginate un docente que tenga una computadora y dos hijos. Entonces tiene que dar clase él y al mismo tiempo sus hijos tienen que tomar clase con sus docentes. Es complicadísimo. No todo el mundo tiene una computadora para cada miembro de la familia. No solo es el tema del acceso a internet sino la cantidad de dispositivos disponibles. Pero además los docentes no estaban preparados, eso está claro, pero están haciendo esfuerzos increíbles. Incluso hay un problema de saber ordenar el tiempo, porque la computadora se metió en la vida de las familias desordenándolo todo, no son las cuatro horas de clase sino estar preparando el videíto, contestando los mails, muchos compañeros están agotados en medio de la pandemia. Yo que no estoy dando clases, no tengo alumnos a cargo pero solamente con sostener determinadas reuniones por las distintas aplicaciones que hay me agota.

M.H.: La última semana de abril las video-llamadas y las conferencias fueron un 1.500% más.

L.M.: Lo que estamos pidiendo es que se brinden los dispositivos que hacen falta, los alumnos de 1º a 4º grado no recibieron las Netbook y los que las recibieron hace 4 años las tienen o rotas o están bloqueadas y circula un teléfono para comunicarse para arreglarlas pero no responden.

M.H.: Encima les van a congelar el sueldo y les van a pagar en cuotas a los maestros. En el gobierno nacional anterior, tengo entendido que quedaron arrumbadas miles de computadoras sin entregar.

L.M.: Sí, dicen que había 100.000 computadoras. Nuestro reclamo es que se entreguen computadoras a todos los niños para que se garantice el acceso a datos sin límite. Estaba circulando un paquete que supuestamente iban a dar, que aun así no alcanza y no deja de ser una promesa. Entonces el tiempo pasa y esto profundiza la brecha. Y esto va a traer consecuencias en cómo se acreditan los trabajos que se han hecho en este tiempo.

En principio estamos sosteniendo que en inicial, primaria y media exista una flexibilidad donde no se trabaje con nota, no se califique sino que se sostengan propuestas diversas como parte de un vínculo y un sostén que ayude a sostener a nuestra niñez y adolescencia en este momento y dejo planteado también la idea de este vínculo fundamental también para tratar de tender un puente a la niñez que pudiera estar sufriendo violencia intrafamiliar.

El drama no es solamente de las mujeres víctimas de violencia sino que también en esta pandemia están sufriendo muchos niños y la escuela puede ser una antena que a través de pequeños indicadores, de tarea que vuelve con cierto mensaje, de un mensaje que indica algún teléfono a donde recurrir, que pueda darle salida a la niñez que esté siendo violentada.

 
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