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El debate sobre "resilvestrar" (rewilding)

El pasado 6 de mayo la Plataforma Intergubernamental de Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), una organización hermana del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), auspiciada por Naciones Unidas, publicó su Evaluación Global, en la que han participado 150 personas expertas de todo el mundo.

(Elisa Oteros Rozas - Soberanía alimentaria) Mundo - Las conclusiones no son nuevas en su contenido, pero sí muy desalentadoras. Tres pinceladas: el 75 % de la superficie del planeta está alterada por la actividad humana; desde 1990 la abundancia media de especies nativas en la mayor parte de biomasa terrestre ha descendido al menos un 20 %, afectando potencialmente a los procesos ecológicos; y, de media, un 25 % de las especies evaluadas en animales y plantas —en torno a 1 millón— está en peligro de extinción en las próximas décadas, a menos que tomemos medidas rápidas para frenar la pérdida de biodiversidad.

Los cambios en los usos del suelo y de los mares y océanos por la sobrexplotación agraria y pesquera, el cambio climático, la contaminación y la invasión por especies exóticas son los principales motores de esta deriva. Tras ellos, subyacen cambios sociales, como los patrones de producción y consumo, las dinámicas poblacionales, el comercio, las innovaciones tecnológicas y la gobernanza a todas las escalas. En los movimientos sociales ecologistas, ecofeministas y por la soberanía alimentaria lo sabemos bien y por eso luchamos diariamente desde los campos hasta nuestros platos, pasando por queserías, obradores y mercados, entre otros espacios, para que las personas productoras y consumidoras podamos decidir sobre nuestros sistemas alimentarios y estos se reacoplen a los territorios y las culturas que los sustentan.

Restaurar los ecosistemas a su estado original

Frente a la urgencia de medidas para frenar y revertir la pérdida de biodiversidad, desde el ámbito científico de la biología de la conservación, surge la propuesta de resilvestrar (más conocida por su término en inglés como rewilding ). Su objetivo es la restauración de estados y procesos ecológicos cercanos a los «originales» (entendidos como previos a la actividad humana) a través de «las tres C»: (1) núcleos silvestres (áreas Centrales), (2) debidamente Conectados entre sí y (3) en los que se protegería o reintroducirían Carnívoros y otras especies clave para el funcionamiento supuestamente prístino y autorregulado de los ecosistemas. Según un artículo científico publicado recientemente en Science , se trata de liberar a los ecosistemas de la presión humana y dejar que la naturaleza se cuide a sí misma.

Entre los argumentos de quienes defienden este paradigma (fundamentalmente personas de la academia y el conservacionismo), hay cuatro que se repiten con frecuencia:

- En primer lugar, si dejamos que los ecosistemas evolucionen solos (sucesión ecológica), estos tienden, en el caso de ecosistemas terrestres, a matorralizarse y luego reforestarse, y en el caso de ecosistemas fluviales o costeros, a restaurar la vegetación, esto es, aumentar la complejidad ecológica.  

- Derivado de lo anterior, mejoraría el funcionamiento de los ecosistemas y, por tanto, su capacidad de hacer frente a perturbaciones como las inundaciones o las riadas.  

- Además atraerían «nuevas» especies, o sea, se recuperaría biodiversidad al restablecerse equilibrios dinámicos entre ellas.  

- Por último, en el caso de ecosistemas terrestres, al almacenarse más carbono en las plantas (y en algunos suelos) se podría contribuir a mitigar el cambio climático.  

Al preguntarles por el papel de las poblaciones humanas en este cuadro, quienes defienden este paradigma reconocen que siempre debe hacerse con la participación de la población local y que puede generar muchos beneficios económicos por el turismo de naturaleza. De dónde vienen los bocatas de los turistas o la comida de esas poblaciones locales no es algo que suelan comentar quienes defienden esta propuesta. Pero cuando se les pregunta, suelen argumentar a favor de ese otro concepto, el del «uso diferenciado de tierras» ( land sparing , en inglés), en otras palabras, separar las zonas de producción de alimentos u otros usos humanos de aquellas orientadas a la conservación, frente al «uso compartido de tierras» ( land sharing ) o multifuncionalidad de los territorios con distintos usos intercalados en forma de mosaico.

Nota completa: https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/70-numero-35/667-el-debate-sobre-resilvestrar-rewilding

 

 
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