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Las Exxons de la agricultura

No hace falta decir que las empresas petroleras y del carbón no deberían ser parte de las reuniones donde se deciden las políticas relacionadas con el cambio climático. Sus ganancias dependen de que todo siga igual y harán todo lo que esté a su alcance para socavar cualquier acción significativa.

(Grain) EEUU - Pero ¿qué pasa con las compañías de fertilizantes? Éstas son el equivalente a las compañías petroleras en el mundo alimentario: los productos que venden a los agricultores para que los inyecten en el suelo son la mayor fuente de emisiones provenientes de la agricultura. Y estas empresas también tienen sus fortunas envueltas en que todo siga igual y en desarrollar más fuentes baratas de energía, como el gas natural (llamado gas de lutita, de esquisto o de pizarra) que se obtiene por fractura hidráulica o “fracking”.
Exxon y British Petroleum deben envidiar la facilidad que las transnacionales de los fertilizantes han tenido para infiltrarse en el terreno de las políticas sobre cambio climático. Los líderes mundiales están a punto de reunirse en la 21a Conferencia de las Partes (COP21) en París, en diciembre, pero existe sólo una iniciativa intergubernamental importante para abordar la relación entre el cambio climático y la agricultura —y está controlada por las compañías de fertilizantes más grandes del mundo.
La Alianza Global para la Agricultura Climáticamente Inteligente, creada el año pasado en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Nueva York, es la culminación de varios años de esfuerzo por parte del grupo de cabildeo de los fertilizantes para bloquear cualquier acción importante en el área de agricultura y cambio climático. De De los 29 miembros fundadores no gubernamentales de la Alianza, hay tres grupos de cabildeo de la industria de fertilizantes, dos de las compañías de fertilizantes más grandes del mundo (Yara de Noruega y Mosaic de Estados Unidos) y un puñado de organizaciones que trabajan directamente con las compañías de fertilizantes en programas sobre cambio climático. Hoy, 60% de los miembros del sector privado de la Alianza aún provienen de la industria de fertilizantes.
Una explicación posible para el exitoso golpe político de la industria de fertilizantes, es que su papel en el cambio climático se le entiende muy poco y se le subestima en extremo. Las personas asocian a Shell y no a Yara con la fractura hidráulica. Pero es Yara la que coordina el grupo corporativo de cabildeo para el desarrollo del gas de esquisto y el fracking en Europa, y son Yara y otras compañías las que utilizan el gas natural producido por el auge de fracturaciones hidráulicas en Estados Unidos.
Los fertilizantes, en especial los nitrogenados, requieren una enorme cantidad de energía para su fabricación. Hay cálculos que indican que producir fertilizantes es causa del 1-2% del consumo global de energía y produce la misma proporción de emisiones de gases con efecto de invernadero. Y la producción de fertilizantes crece año con año. Se espera que la oferta de fertilizantes nitrogenados, producidos casi totalmente a partir de gas natural, crezca cerca de 4%, anual durante los próximos diez años. Esta producción dependerá cada vez más del gas natural proveniente de la fractura hidráulica o fracking, proceso en que se pierde un 40 a 60 % más de metano que en los pozos de gas natural convencionales. (El metano es 25 veces más potente que el CO2 como gas con efecto de invernadero)
Sin embargo, producir los fertilizantes da cuenta de sólo una pequeña fracción de las emisiones de gases con efecto de invernadero generados por estos agroquímicos. La mayor parte de las emisiones ocurren cuando son aplicados al suelo.
El Panel Internacional Sobre Cambio Climático (IPCC) calcula que, de cada 100 kilos de fertilizante nitrogenado que se aplica al suelo, 1 kilo termina en la atmósfera como óxido nitroso (N2O), un gas 300 veces más potente que el CO2 como gas con efecto de invernadero y es la sustancia más importante en la destrucción de la capa de ozono. En 2014, esto fue equivalente a la emisión promedio anual de 72 millones de automóviles que circulan en los Estados Unidos —cerca de un tercio de la flota de camiones y automóviles de Estados Unidos.
Nuevas investigaciones muestran, no obstante, que las estas alarmantes cifras son 3 a 5 veces más bajas que las cifras reales. El uso de fertilizantes químicos durante este año generará, probablemente, ¡más emisiones de gases con efecto de invernadero que el total de emisiones procedentes de todos los automóviles y camiones que circulan en los Estados Unidos!.
Nota completa: http://www.alainet.org/es/articulo/172720

 
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