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La vida de los menores palestinos después de pasar por prisión

Según Carol Zoughbi Janineh, supervisora del programa de rehabilitación de ex presos menores de edad del YMCA para Jerusalén Oriental, el número de chicos y chicas palestinas detenidas por las fuerzas israelíes ha aumentado de manera constante desde 2000. “Cuando comenzamos el programa en 2008, teníamos entre 500 y 700 menores detenidos al año. El año pasado fueron 1.467. Es muy alarmante”.

(Chloé Benoist - Middle East Eye) Palestina - Israel encarceló en enero de 2018 a 330 menores palestinos según la organización por los derechos de los presos palestinos Addameer. Entre ellos Ahed Tamimi, la chica de 17 años cuyo caso se dio a conocer a escala internacional cuando fue detenida en diciembre.

Aunque la mayoría de los menores encarcelados son chicos, Zoughbi Janineh denuncia que desde los últimos tres años detienen a más chicas cada vez, más de 60 en 2017, un incremento muy grande comparado con un caso o dos que se daban anualmente antes de 2015.

Varias organizaciones de derechos humanos han denunciado a lo largo de los años las condiciones de encarcelamiento que sufren los menores palestinos y que de manera sistemática los procesamientos se ven ante tribunales militares con una tasa de condenas de casi el 100%.

Según Defense Children International Palestine (DCIP) tres de cada cuatro menores son sometidos a violencia física durante la detención o el interrogatorio. Los informes de Human Rights Watch (HRW) y de los grupos israelíes de derechos humanos B'Tselem y HaMoked denuncian que las fuerzas israelíes utilizan fuerza innecesaria cuando detienen a menores y los interrogan “rutinariamente” sin la presencia del padre/madre o un abogado. Algunos menores han dado cuenta de que fueron abofeteados, pateados, golpeados y que les vendaron los ojos durante su detención o su interrogatorio.

Según estos grupos de derechos humanos, con frecuencia se obliga los menores a firmar documentos escritos en hebreo a pesar de que no entienden el idioma. Además, los menores detenidos son encarcelados generalmente junto a adultos.

El Servicio Penitenciario Israelí (IPS) no ha dado respuesta a la solicitud de MEE de comentar las condiciones de detención ni las denuncias de violaciones a menores palestinos, o sobre los servicios psicosociales, si los hubiere, disponibles para los presos menores de edad.

Casi la mitad de los palestinos del territorio ocupado tienen menos de 18 años. Para Mohammad, Ahed y muchos otros jóvenes palestinos detenidos por Israel, las dificultades no se acaban al salir de la cárcel. Estos menores deben aprender cómo recuperar su niñez después de una experiencia traumática.

Aclamados como héroes

Mohammad fue detenido por las fuerzas israelíes a finales de 2016 junto a varios amigos cuando pasaban el rato cerca de un centro juvenil local. Según afirma, le pegaron durante su detención y mientras estaba bajo custodia israelí acusado de tirar piedras, una acusación común contra los menores palestinos. De haber sido declarado culpable podría haber pasado hasta 20 años en prisión pero a Mohammad lo pusieron en libertad ocho meses después sin haber sido condenado por ningún delito.

Si bien las excarcelaciones de prisioneros son muy celebradas en el territorio palestino ocupado, a los ex prisioneros les cuesta lidiar con pensamientos y emociones difíciles a medida que la vida vuelve a la normalidad, un proceso complejo que es mucho más difícil para los menores de edad. “Los chicos y las chicas se ven más afectados que los adultos por la prisión porque sus mecanismos de defensa son más frágiles pues sus cerebros aún se están desarrollando”, afirma la psiquiatra y psicoterapeuta palestina Samah Jabr. “Una experiencia como esta puede romper el tejido social a su alrededor, su relación con la familia y con la sociedad”.

Tanto Jabr como Zoughbi Janineh enumeran un conjunto de síntomas psicológicos experimentados por los niños después de ser liberados de la prisión, incluida la depresión, la ansiedad, la acumulación de problemas, la introversión o el comportamiento agresivo.

'Impotente para proteger a sus hijos'

Desde el momento de la detención, que a menudo se produce de noche y en casa, los chicos presos quedan marcados por “angustiosas imágenes de impotencia, debilidad e indefensión de unos padres que no pueden proteger a sus hijos” señala Jabr.

Zoughbi incide asimismo en una dificultad aún mayor para las familias de la anexada Jerusalén Oriental donde muchos chicos y chicas son condenados a arresto domiciliario en lugar de ir a prisión.

Cuando son puestos en libertad los padres tienen que reconstruir los vínculos de confianza con sus hijos que se rebelan contra su autoridad. Muchos tienen dificultades para readaptarse en la escuela, sufren problemas psicológicos y se retrasan en el aprendizaje después de haber pasado largos períodos de prisión con un acceso mínimo a la educación. Como resultado, los ex presos menores como Mohammad s uelen abandonar la escuela. Mohammad dejó la escuela secundaria y ahora se ocupa en dos trabajos a tiempo parcial.

Las amistades también acaban afectadas ya que los chicos ex-detenidos dejan de relacionarse con sus compañeros y muestran signos de aislamiento. “Antes de la prisión era extrovertido, hablaba en voz alta pero ahora soy más callado”, dice Mohammad agregando que siente un vúnculo más fuerte con otros chicos con los que estaba en prisión que con aquellos que no han sido nunca detenidos “porque los de afuera no han pasado por algo así”.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/in-depth/features/childhood-interrupted-hurdles-life-after-prison-young-palestinians-1947008568

 

 
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