Red Eco Alternativo ***

En tiempos de guerra, el Pentágono se reserva el derecho a tratar a los periodistas como si fuesen espías

El Pentágono ha producido su primer Manual de Derecho de Guerra válido para todo el Departamento de Defensa y los resultados no son alentadores para los periodistas quienes, según señala el documento, pueden ser tratados como “beligerantes sin privilegios”. Pero la justificación del manual para categorizar a los periodistas de esta manera no se basa en ningún caso, ley o tratado específico.

(Frank Smyth - Global Research) EEUU - Esta categoría amplia y pobremente definida da a los comandantes militares estadounidenses en todos los servicios el pretendido derecho, por lo menos, de detener a los periodistas sin acusación y sin ninguna necesidad aparente de presentar pruebas o llevar a un sospechoso a un juicio. El Departamento de Defensa de la administración de Obama parece haber adoptado las mal definidas prácticas iniciadas bajo el Gobierno de Bush durante la Guerra Contra el Terror y las codificó para gobernar formalmente la manera en que las fuerzas militares tratan a los periodistas que cubren conflictos.
El impacto del manual en el exterior, especialmente en el corto plazo, puede llegar a ser peor. El lenguaje utilizado para justificar el trato a los periodistas como “beligerantes sin privilegios” se hace en tiempos en los cuales el derecho internacional para conflictos está siendo despreciado por grupos armados –incluyendo gobiernos, milicias o fuerzas insurgentes– desde Ucrania e Iraq a Nigeria y el Congo– y en una época en la cual el Committee to Protect Journalists (CPJ) ha documentado cantidades récord de periodistas encarcelados y muertos. En una época en la cual el liderazgo internacional sobre derechos humanos y libertad de prensa es más necesario, el Pentágono ha producido un documento que sirve a sus intereses y que desafortunadamente ayuda a bajar el nivel.
El manual incluye un lenguaje vago y contradictorio sobre cuándo y cómo se puede aplicar a los periodistas la categoría de “beligerantes sin privilegios”. Ignora los casos más relevantes en los que los militares de EEUU detuvieron a corresponsales de guerra y los acusó –utilizando el término acuñado por los funcionarios del Pentágono en los años 2000– de “combatientes ilegales” sin presentar pruebas y sin procesar a un solo periodista acusado. El manual menciona tratados y declaraciones internacionales de derechos humanos, pero ignora la más importante, la Declaración Universal de Derechos Humanos, que se pronuncia con la mayor claridad sobre el derecho a la libre expresión y a la prensa.
El manual dedica atención a “clases de personas” que “no correspondan con nitidez a la dicotomía” entre combatientes y civiles y reemplaza el término “combatientes ilegales” que los funcionarios estadounidenses utilizaban para referirse a presuntos terroristas retenidos bajo circunstancias extralegales tras los ataque del 11 de septiembre de 2001, con “beligerantes sin privilegios”.
“Sin privilegios” significa que el sospechoso no tiene derecho a los privilegios garantizados a los prisioneros de guerra según el derecho internacional y en su lugar puede ser retenido como presunto criminal en una categoría que incluye a presuntos espías, saboteadores y guerrilleros.
Los prisioneros de guerra están protegidos internacionalmente por derechos que incluyen que se los trate de modo humano y que su condición de prisioneros de guerra se informe a un organismo neutral como el Comité Internacional de la Cruz Roja y se les respete con la expectativa de liberación una vez que las hostilidades terminen. “Beligerantes sin privilegios”, sin embargo, como espías, saboteadores y otras personas involucradas en actos similares detrás de las líneas enemigas”, según el Manual de Ley de Guerra, pueden ser objeto de leyes nacionales. Las penas nacionales para tales sospechosos pueden incluir, por ejemplo, la pena de muerte para los condenados por espionaje.
“En general, los periodistas son civiles. Sin embargo pueden ser miembros de las fuerzas armadas, personas autorizadas para acompañar las fuerzas armadas o beligerantes sin privilegios”, dice el manual. Mientras el documento señala en otras partes que los periodistas pueden trabajar independientemente, en esta sección no explica bajo qué circunstancias o para qué tipo de actividades la categoría de “beligerantes sin privilegios” podría aplicarse a los periodistas.
El manual agrega: “En algunos casos, la transmisión de información (como el suministro de información de uso inmediato en operaciones de combate) podría constituir participación directa en las hostilidades”.
“Para evitar ser confundidos con espías, los periodistas deben actuar abiertamente y con el permiso de autoridades relevantes. La presentación de documentos de identificación, como la tarjeta de identificación entregada a corresponsales de guerra autorizados, u otra identificación apropiada, puede ayudar a que los periodistas no sean confundidos con espías”, indica el manual.
Como sabe todo periodista que informa de los conflictos, la idea de encontrar autoridades relevantes y pedir permiso para informar en un campo de batalla sería tan poco probable como poco sabia. A menudo es imposible determinar quiénes constituyen autoridades relevantes en líneas de batalla cambiantes. Además el lenguaje del manual parece debilitar el punto de otros pasajes que afirman el derecho de los periodistas independientes a estar en el campo de batalla.

SUSCRIPCIÓN / para recibir información

Una vez por semana el colectivo elabora un boletín con las noticias más relevantes a nivel nacional e internacional

 
Our website is protected by DMC Firewall!