Un periodista sueco está en la mira del gobierno y los paramilitares colombianos

El corresponsal sueco para América Latina Dick Emanuelsson está en la mira de los servicios gubernamentales colombianos y sus aliados paramilitares por supuestos vínculos con las FARC.

(Ernesto Carmona – Rebelión) Colombia - El 15 de diciembre, El Espectador, de Julio Mario Santo Domingo, magnate cervecero y de líneas aéreas, de la oligarquía colombiana que co-gobierna con el presidente Álvaro Uribe, le dio de nuevo espacio a Yamhure para señalar a Emanuelsson como "coordinador de agitación mediática a favor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), en Europa y ‘embajador’ de esa banda terrorista". Emanuelsson respondió que “ni vivo ni trabajo en Europa desde el 2000 sino en Latinoamérica, continente que cubro a tiempo completo como periodista”.
Emanuelsson abandonó Colombia hace dos años, precisamente por temor a un asesinato, pero el largo brazo mafioso hoy no tiene fronteras. “Ese siniestro personaje me promete que si pongo un pie en territorio colombiano seré detenido como guerrillero porque dice que pertenezco a la guerrilla y que mi jefe es Raúl Reyes, mientras el Secretariado paga mi sueldo. Me convoca a desmovilizarme para acudir a la Ley de Justicia y Paz, hecha para legalizar el poderío narco-mafioso que actualmente reina en el país”, dijo Emanuelsson.
En la lógica de los poderes que co-gobiernan a Colombia –incluyendo al embajador de EEUU, William Brownfield–, una amistad con las FARC fabricada por los medios justifica un asesinato que jamás se aclara. Las falsas imputaciones “ablandan” a la opinión pública y descalifican a las futuras víctimas. La mentalidad oligárquica colombiana tiene una lógica criminal implacable, fortalecida por su alianza con los poderes narco-mafioso y el imperio universal del delito de los tiempos de Bush.
Emanuelson fue sindicado por Yamhure de ser "embajador de las Farc en Europa" y de organizar e instigar a los terroristas en ese continente, aunque vive al otro lado del planeta. "Hasta me acusan de que coordino las donaciones de los viejos partisanos daneses y ahora también las donaciones de los sindicalistas para la guerrilla". Emanuelsson afirma que “me están atacando descaradamente desde Colombia, país que dejé hace dos años y sobre el que no he vuelto a escribir casi nada: me han tomado como pretexto para atacar, en general, a toda la oposición en el exterior y también al interior, como una cortina de humo sobre los profundos problemas y crisis que en estos momentos atraviesa el régimen uribista”.
El periodista sueco indicó que en las últimas dos décadas en Colombia han sido asesinados 123 periodistas, de ellos 23 en el gobierno de Virgilio Barco Vargas (1986-1990), 32 en el de César Gaviria (1990-1994), 17 bajo Ernesto Samper (1994-1998), 30 con Andrés Pastrana Arango (1998-2002) y 21 durante el actual mandato del reelecto Álvaro Uribe Vélez (2002-2006 y 2006-2010). “Nos preguntamos además ¿cuántos han sido amenazados?, ¿cuántos han tenido que irse al exilio para proteger sus vidas?, ¿cuántos se han ido del país porque descubrieron el seguimiento de organismos secretos y narco-paramilitares?”, reflexionó el corresponsal sueco.
Para Emanuelsson, “así actúan los sicarios: primero preparan el terreno, lanzan tendenciosos infundios, denuncian a los sectores de oposición o personalidades 'incómodas' –son los sicarios morales, de micrófono o prensa– y después viene el asesinato, realizado por el sicario material. “Ya el asesino moral –Ernesto Yamhure– tiró la piedra”, aseguró Emanuelsson. “Ahora vendrá el sicario a asesinar. ¿De qué manera? De cualquier manera. Por ello cualquier muerte que no sea natural será imputable a Ernesto Yamhure y a su jefe, Álvaro Uribe Vélez. Incluso cualquier muerte 'normal' deberá ser plenamente investigada”, señaló.

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