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Colombia aún no captura a alguno de los grandes deforestadores

En las últimas tres décadas, Colombia ha perdido más de 6,7 millones de hectáreas repletas de bosque, hogar de un sinfín de animales y plantas y sitios de los que dependen centenares de comunidades indígenas, una masacre verde que puede catalogarse como una hecatombe ecosistémica.

(Semana Sostenible) Colombia - La Amazonia es la región más perjudicada por este flagelo, ya catalogado como la mayor problemática ambiental en Colombia. En los primeros cuatro meses de este año, los 10 departamentos que conforman la zona más biodiversa del país perdieron 75.031 hectáreas, más de la mitad de la deforestación presentada en 2018, cuando fueron aniquiladas 138.176 hectáreas boscosas.

El Foro Nacional Ambiental realizará una serie de encuentros con expertos y representantes de las comunidades llamados Bosques para recuperar el país.

En el primer encuentro virtual, La gravedad de la deforestación en Colombia, Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS), indicó que la deforestación no es un fenómeno cíclico que se da sobre un área permanente de bosque. “Es decir que las 300.000 hectáreas deforestadas hace 20 años no son las mismas 150.000 de ahora; los bosques se han reducido y las áreas son cada vez más sensibles”.

En cuanto a los operativos de control realizados por la estrategia Artemisa del Gobierno nacional, Botero manifestó sentirse escéptico. “No todas las operaciones se han dado en áreas en donde hay grandes determinadores de deforestación, lo que ha arrojado capturas de personas locales que son la cadena más débil de toda la estrategia de la deforestación. Esto indica que por ahí no son las cosas”.

Colombia no ha registrado aún la primera captura de alguno de los cabecillas que lideran la tumba y quema de bosque en la Amazonia. “No ha habido un resultado efectivo contra esos grandes determinadores de la deforestación, es decir que hay una falla estructural. Los operativos en áreas importantes tampoco han tenido una sostenibilidad en el control territorial, ya que luego de las acciones los terrenos siguen siendo afectados por la falta de presencia estatal y con más agravantes en su condición ambiental”.

Para Botero, el Gobierno debe replantear su estrategia de control. “No más operativos que involucren a las personas vulnerables y locales, sino a los grandes protagonistas como los latifundistas que hacen presencia en los Parques Nacionales. No hay una inteligencia en los operativos: ya se sabe quiénes y dónde están los grandes deforestadores, pero la Fiscalía no actúa. Tampoco hay control territorial, que no son operativos sino un cambio en la concepción de la presencia del Estado”.

En los últimos cuatro años, más de 400.000 hectáreas fueron deforestadas en la Amazonia, territorios que al sol de hoy no han sido recuperados. “Estos terrenos no sólo se deforestan, también se pierden. Esto indica un proceso de acumulación de tierras donde el bosque talado no ha empezado a recuperarse”, dijo Botero.

Los análisis y sobrevuelos de la FCDS también muestran una acelerada velocidad en las carreteras que estaban bajo el bosque. “Las carreteras son una alerta temprana de lo que puede pasar a futuro, al igual que las actividades agropecuarias. Colombia está en mora de una zonificación ambiental nacional, donde claramente la ganadería no debería estar en territorios como la Amazonia”.

La organización ha evidenciado que en los últimos cuatro años han ingresado 600.000 cabezas de ganado a ocho municipios amazónicos que hacen parte del arco más deforestado. “A esto se suma la agroindustria. Por ejemplo, en el norte de la Amazonia son cada vez más los registros en número y tamaño de los lotes de deforestación. Hay una gran presión agroindustrial por los actores que no están asociados a las federaciones, que siguen metiéndose dentro de los resguardos y la reserva forestal”.

Botero reveló que hay una gran cantidad de recursos de lavado de activos para la deforestación. “Carreteras, ganado, apropiación de tierras y lavado de activos son un paquete poderoso que no ha sido resuelto. Todos están utilizando a la ganadería para el acaparamiento de tierras en la Amazonia, una lucha diaria de todos los sectores. El país debe ponerle un cierre a aquellas áreas ambientales donde se está produciendo ganado, palma o eucalipto”.

Nota completa: http://www.biodiversidadla.org/Noticias/Colombia-aun-no-captura-a-alguno-de-los-grandes-deforestadores

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