Red Eco Alternativo ***

El inquietante cóctel de la industria petrolera en Colombia

Perenco es una discreta compañía petrolera que es propiedad de una de las familias más ricas de Francia. Basta! y su ‘Observatorio de las multinacionales’ han investigado las prácticas de esta empresa en Colombia, donde Perenco –junto con otras empresas– dispone de varias concesiones.

(Nadège Mazars - Basta!) Colombia - En este país, la industria del petróleo está acusada de contribuir a la extensión de la sequía que se ha instalado en la sabana amazónica y de innumerables negligencias relacionadas con derrames de crudo que han provocado la contaminación de lagunas y ríos. Frente a los bloqueos organizados por los habitantes de la zona y a las quejas que ellos han planteado, las autoridades locales se hacen notar por su absoluta indiferencia. Quienes se atreven a denunciar esas prácticas son amenazados de muerte o incluso asesinados, como pasó con uno de líderes locales, que fue eliminado el pasado 13 de noviembre.
Milton Cárdenas tiene la mirada de quienes lo han intentado todo. Sentado a una mesa en el patio de la casa de sus padres, muestra en la pantalla de su ordenador las imágenes que, según él, le han costado su puesto de trabajo y por las cueles ha recibido amenazas de muerte. Milton es el presidente del consejo comunal de Tesoro de Bubuy y desde 2009 participa, junto con la gran mayoría de las personas de la comunidad, en la lucha –hoy, jurídica– contra la multinacional que explota el yacimiento petrolífero de La Gloria.
Una región desecada por la industria del petróleo
El petróleo se ha convertido en el principal recurso económico; Casanare se ha colocado en el décimo lugar de los departamentos colombianos productores de crudo y lo ha exportado por un valor de 2.286 millones de dólares. Al mismo tiempo, han aparecido sequías desconocidas antes en la zona, como la del año pasado, que mató a más de 20.000 animales –entre silvestres y de cría– cerca de Paz de Ariporo. Siempre sedienta de agua, la actividad petrolera ha sido señalada con el dedo. Se necesitan por lo menos nueve barriles de agua por cada barril de petróleo extraído. La captación de agua subterránea por parte de la industria del petróleo estaría en el origen del desecamiento de los esteros “de verano”, los que a pesar de ser el período seco, permanecían con agua. Esenciales para el equilibrio ecológico, esas lagunas permiten que el ganado y la fauna silvestre abreven en una región donde las temperaturas alcanzan regularmente los 40 ºC a la sombra.
Además, el agua subterránea que se extrae mediante perforaciones tiene la particularidad de ser salada. Arrojada en el medio natural o mal embalsada, el agua salada contribuye a desestabilizar el equilibrio ecológico y la biodiversidad de los Llanos. Normalmente, existe un impuesto que se descuenta de las ganancias de las empresas del petróleo para compensar a las ciudades por el uso del subsuelo de su territorio. No obstante, la Contraloría, que es el organismo nacional que fiscaliza a las instituciones públicas, ha revelado recientemente que como consecuencia de la mala administración se han perdido durante el año pasado –solo en el departamento de Casanare– más de siete millones de euros provenientes de este impuesto que estaban destinados a la gestión del agua.
Amenazas de muerte para los disidentes
Durante 17 años, Milton trabajó regularmente para la empresa francesa en la instalación de los tubos del oleoducto, la preparación de los depósitos y la realización de tareas de mantenimiento. Como la mayor parte de las personas de la región, que en las últimas generaciones han abandonado paulatinamente la cría de ganado bovino para trabajar en el ramo del petróleo, él se ha beneficiado de los acuerdos locales entre la población y la empresa. Pero, en 2009, Milton perdió su trabajo después de haber participado, en su calidad de presidente del consejo comunal, en el bloqueo de los accesos a la sede de Perenco. En ese entonces, la comunidad acusaba a la empresa de estar contaminando el agua y de no respetar los acuerdos anteriores.
Su compromiso le ha costado incluso empezar a estar en una lista negra que le impide trabajar en toda la zona. Y después, sobre todo, le han hecho saber indirectamente que su vida corre peligro. “Un empleado de Perenco le ha dicho a mi padre que no se sabía qué podía llegar a pasarme, a mí y a otros, si continuábamos yendo por este camino...”. En una región que ha estado controlada por los grupos paramilitares y donde se sabe que los desmovilizados continúan estando muy activos, el mensaje no debe ser subestimado. Unas sospechas que Perenco niega categóricamente: “Perenco desmiente cualquier vínculo con las organizaciones terroristas de Colombia, de las cuales incluso ella ha sido víctima cuando el 29 de junio de 2015 fueron atacados su personal y sus instalaciones”.
Nota completa: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207138

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