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Chile diseña un nuevo mapa político con la energía del estallido social

Chile diseña un nuevo escenario político en 2021. Los próximos meses serán decisivos para que el estallido social materialice alguna de sus demandas durante más de un año de revuelta. Un año donde Chile además de elegir la Convención que redactará una nueva constitución el 11 de abril también votará por nuevos concejales, alcaldes, gobernadores y futuro presidente en noviembre.

(Andrea Ana Gálvez – El Salto) Chile - “El estallido social marcó un antes y un después en la política chilena, sobre todo en el desbordamiento de las instancias tradicionales de participación política”, dice Manuela Royo, candidata a constituyente, sintetizando el clima que se vive en el país sudamericano.

Las revueltas sociales que tuvieron lugar en Chile durante más de un año fueron protestas masivas, sin liderazgos claros, que mostraron una ruptura con la dictadura y con las fuerzas de la Concertación que habían mantenido, entre otras cosas, una Constitución redactada bajo el régimen de Pinochet.

Esta “energía destituyente” que se manifestó en las calles en un primer momento, fue canalizando sus demandas a través de asambleas barriales y en los llamados “cabildos autoconvocados”. Una de ellas fue la necesidad de un proceso constituyente abierto, paritario y en la que participaran nuevos actores políticos y territoriales como las comunidades originarias o candidaturas independientes alejadas de la lógica de los partidos tradicionales.

Un asunto que no es menor en un país donde el 81% de las personas consultadas en una encuesta de Data Influye, expresó su intención de votar por candidaturas independientes o provenientes del mundo social y no por partidos políticos.

“La energía constituyente”

El proceso constituyente se inició a través del polémico Acuerdo por la Paz y una Nueva Constitución, cocinado a puerta cerrada por los partidos políticos que intentaban cerrar la crisis política y social que vivía el país. Este pacto, en el que se anunció una consulta ciudadana para iniciar la redacción de una nueva constitución, fue criticado por parte de la sociedad chilena, pues desoía algunos de los pedidos más importantes de la revuelta: una Asamblea Constituyente.

Aun así, el plebiscito se celebró el 25 de octubre y ganó con contundencia el Apruebo. Desde ese momento, Chile vive un tiempo político renovado. Durante estos meses, se crearon nuevas candidaturas, organizaciones, alianzas entre diferentes movimientos sociales para presentar candidaturas independientes y nuevos proyectos municipales y regionales desde los distintos territorios del país.

Aunque los objetivos son diversos, muchas de las candidaturas coinciden en la importancia de terminar con un Estado que prioriza los intereses privados frente a las necesidades de la población. “Queremos poner fin al estado subsidiario que tenemos, donde muchas de las esferas de la vida: la salud, la vivienda, la educación o las pensiones están al arbitrio del libre mercado”, explica Royo.

Según Rodrigo Ruiz, que forma parte de la alcaldía ciudadana de Valparaíso, el proceso constituyente a diferencia de otros de América Latina “no cuenta con un derrumbe completo del viejo sistema, como pasó en Bolivia, Ecuador o Venezuela”. Y, apunta, que, al no haber liderazgos ni actores constituyentes claros, no se resolverá a través de un líder como pasó en otros procesos populistas.

“Esto no existe acá porque justamente uno de los efectos que tuvo el sistema neoliberal en Chile fue disgregar a los agentes sociales, los sindicatos, las organizaciones. No hay una cultura organizativa, es interesante pero es todo un desafío. No está resuelto cómo se canalizará”.

Entre las dificultades que las candidaturas independientes encontraron está la asimetría de fuerza en relación a los partidos tradicionales para disputar la elección del próximo 11 de abril. Para reducir las diferencias, el Servicio Electoral (Servel) dispuso, a un mes del cierre de la presentación de las candidaturas, una plataforma para que se puedan patrocinar candidaturas independientes más fácilmente. También, a petición de algunos colectivos, rebajó los requisitos de los independientes con el fin de garantizar su participación.

A pesar de estos inconvenientes, los independientes han ido estableciendo las propuestas e intentando conseguir las firmas necesarias, indicadas por el Servel, antes de que se cierre el plazo para la presentación de candidatos: el 11 de enero. Una Convención Constituyente que estará compuesta por 155 escaños que serán ocupados paritariamente y que tendrán 17 escaños reservados para pueblos originarios.

Nota completa: https://www.elsaltodiario.com/chile/chile-disena-un-nuevo-mapa-politico-con-la-energia-del-estallido-social

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