Red Eco Alternativo ***

La Vía Campesina llama a la movilización contra la OMC y los tratados de libre comercio

Pasadas dos décadas desde su fundación, los propios creadores de la Organización Mundial del Comercio (OMC), una de las principales abanderadas de la globalización y el neoliberalismo, la han llevado a una crisis existencial.

(Minga Informativa) Brasil - Esto se da en un momento en el que los campesinos y los pueblos indígenas están visiblemente peor que hace dos décadas: se han visto las caras con el descomunal desgaste y la expropiación forzosa de sus tierras, ríos, océanos y bosques por parte de empresas que se lucran gracias al hambre de los demás. Los mercados campesinos autóctonos y los sistemas de alimentación de varios países se han visto mermados por un comercio internacional que solo busca mercantilizarlo absolutamente todo, incluyendo los alimentos.

Para ser una organización que incluyó entre sus objetivos principales «ayudar a que los países en vías de desarrollo se beneficien del sistema de comercio global», la OMC es una de las culpables de las realidades a las que se enfrentan hoy esos mismos países: aumento del desempleo en el medio rural, aumento de las desigualdades tanto entre países como dentro de ellos, y aumento de la deuda mundial per cápita.

La Vía Campesina lleva mucho tiempo advirtiendo al mundo del riesgo que conllevan la falta de regulación y la expansión desenfrenada del capital global. Los trabajadores y trabajadoras del medio rural alimentan al 70 % de la población mundial, pero fueron los primeros en encararse con el lado oscuro de los acuerdos de libre comercio propuestos por la OMC y por otras instituciones multilaterales. La OMC tomó la iniciativa a la hora de seducir y coaccionar a nuestros gobiernos para adherirse a los grandiosos planes de unos cuantos países ricos. La devastación que causó este modelo descendente de gobernanza global se empezó a notar en nuestros territorios: se desplomaron los precios de los productos, se destruyeron los mercados campesinos locales, se perdió de golpe la rica biodiversidad que existía en nuestros campos, se eliminó nuestra autonomía sobre las semillas y se expulsó de su territorio a millones de nuestros hermanos y hermanas.

El Acuerdo UE-Mercosur entre Europa y el bloque político-económico que comprende Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, que tras diecisiete años de negociaciones se ratificó por parte de la Comisión Europea en julio de este año, es un caso similar. La Coordinadora Europea de Vía Campesina (ECVC) ya ha avisado de que el tratado con Mercosur amenaza con minar los estándares de sanidad, medio ambiente y bienestar animal en la Unión Europea, además de carecer de coherencia con los altos estándares sentados en la COP 23. Las organizaciones campesinas del bloque Mercosur lo describen como un modelo neocolonialista cuyo resultado será una concentración del capital en muy pocas manos o, dicho de otra manera, la pobreza de la mayoría de la población.

El Tratado de Libre Comercio Africano es un enorme acuerdo regional de libre comercio. Está «basado en la noción de que la liberalización del comercio, mediante la reducción de obstáculos arancelarios y no arancelarios, aumentará drásticamente el comercio intracontinental, y que este aumento del comercio será beneficioso para todos» (CADTM, 20191). Nada más lejos de la verdad.

Las organizaciones agrarias de Canadá también han hecho un llamamiento al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (USMCA, conocido anteriormente como NAFTA), ya que no ha logrado solucionar las preocupaciones de los productores de grano y lácteos de su país.

El Tratado Integral y Progresivo de Acción Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés) entre Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, a su vez, es responsable de la captura de los sistemas de semillas por parte de las corporaciones, la disolución de la regulación de transgénicos y de las grandes preocupaciones de los pequeños productores de alimentos.

Muchos de estos acuerdos comerciales, si no todos, llevan implícita la controversia del arbitraje de diferencias inversor-estado (ISDS), lo que a todos los efectos permite a las empresas privadas ignorar las leyes de soberanía nacional de los diversos países y demandar a los gobiernos si amenazan su margen de beneficios. Se trata de un sistema que permite que empresas privadas multinacionales lleven a juicio a un país soberano, frente a un tribunal elegido de manera opaca, por el «delito» de decantarse por el bienestar de su ciudadanía antes que por los beneficios. Se trata de un peligro al que hay que oponerse firmemente.

Por todo esto, La Vía Campesina hace un llamado a todos sus miembros y aliados para que no se dejen engañar por la cortina de humo de que «la OMC se está debilitando», y sean conscientes de que los enormes acuerdos bilaterales de comercio libre son incluso más dañinos.

Es crucial para nuestros movimientos que impulsemos y reforcemos los mercados campesinos globales, que venden alimentos producidos en su área geográfica y cultivados con métodos agroecológicos. Eso es lo que representa y respeta la diversidad de los sistemas alimentarios locales. Exigimos políticas nacionales que refuercen esos sistemas campesinos de mercado y rechacen los acuerdos de libre comercio que los amenazan.

A partir del día 10 de septiembre, pedimos a las 182 organizaciones dentro de La Vía Campesina en 81 países, a todos los movimientos sociales que nos son aliados, a las instituciones académicas, a las escuelas de formación política y a las ONG, que organicen acciones directas, eventos públicos, sesiones de formación y manifestaciones para exponer los peligros que entrañan estos acuerdos de libre comercio en sus propios regiones y países, y también que presenten alternativas enraizadas en nuestros contextos, culturas y biodiversidades locales.

 

SUSCRIPCIÓN / para recibir información

Una vez por semana el colectivo elabora un boletín con las noticias más relevantes a nivel nacional e internacional

 
DMC Firewall is developed by Dean Marshall Consultancy Ltd