Surcorea y el escudo antimisiles: se abrió la caja de Pandora

Surcorea y Estados Unidos anunciaron en un plazo más corto del esperado que desplegarían el Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés) a unos 296 kilómetros al sur de Seúl. La noticia activó las alarmas de expertos y opinión pública, frente a las consecuencias que supondrá la entrada de la nación surcoreana en una red de defensa antimisiles bajo el paraguas de EEUU.

(Richard Ruíz Julién - Prensa Latina) Surcorea - De acuerdo con los especialistas, el hecho llevará, como mínimo, a la inclusión de ese país en la lista de impulsores de la carrera armamentística y derivará, por consiguiente, en un peligroso aumento de las tensiones regionales.
El proyecto se materializará definitivamente, según el comunicado emitido por el Ministerio de Defensa de Corea del Sur, a finales del próximo año.
Y ante la inminencia del suceso, como era de esperar, en opinión de estudiosos, las expresiones repetidas de oposición por parte de China y Rusia al considerar que el radar del escudo vigilará sus territorios (afectación negativa para su seguridad nacional), no se demoraron.
Aunque Seúl afirmó que adoptará el radar en modo terminal, con un rango detectable de 600 a 800 kilómetros, se puede extender, incluso, en menos de un día y variar la medida hasta los dos mil km.
Por otro lado, reportes emitidos recientemente dan cuenta de que los habitantes de la región donde radicarán esas instalaciones militares protagonizaron varias jornadas de protesta debido a los múltiples riesgos para la salud humana y los cultivos agrícolas devenidos del despliegue del THAAD.
Los residentes de la zona temen que las ondas electromagnéticas empleadas por el radar AN/TPY-2 puedan causar cáncer, infertilidad y daños a las plantaciones de las cuales viven.
Se abre la caja de Pandora, aseguró el profesor de estudios internacionales en la Universidad de Handong Global, Kim Hyung Joon.
Corea del Sur entró en una red de defensa antimisiles estadounidenses irreversible, sin posibilidad de escurrido para cualquier país una vez se introduce en ella, sentenció.
EEUU intenta materializar constantemente su estrategia militar hacia Asia, que le garantice ampliar su presencia en la región y en el Pacífico. El año pasado, Washington revisó su recomendación sobre seguridad con Tokio, permitiendo a Japón convertirse en un país capaz de librar una guerra, recordó el profesor.
Para el especialista, se completará la cooperación militar entre los EEUU y Japón si ese país revisa su constitución pacifista.
El último obstáculo para la alianza militar trilateral se eliminó ahora con la decisión del Gobierno de Surcorea de desplegar el THAAD, sentenció Kim Hyung Joon.
Previamente, Seúl mantuvo una posición llamada "Tres No", lo que significaba la imposibilidad de una solicitud, una consulta o una decisión en torno a instalar sistemas de defensa antimisiles estadounidenses en su territorio.
Incluso, Corea del Sur se lanzó al desarrollo de un proyecto similar de cosecha propia, llamado Misiles de Defensa Aérea de Corea, pero en un cambio repentino, aunque no totalmente inesperado para algunos expertos, el presidente, Park Geun-hye, insinuó el despliegue durante su rueda de prensa de Año Nuevo, en enero.
El despliegue se revisará si es de interés nacional, aseguró entonces el mandatario.
Y la deseada oportunidad llegó cuando el 7 de febrero, la República Popular Democrática de Corea lanzó un cohete de largo alcance, lo cual condujo al anuncio casi inmediato por parte de Seúl y Washington de un plan para poner en marcha el debate sobre la conveniencia de implementar el sistema THAAD.
Ahora aparece la cuestión, convertida ya en una especie de mito, de si la alianza EEUU-Corea del Sur puede ayudar a aliviar las tensiones. Pero el despliegue THAAD planteará una grave amenaza para la estabilidad en el noreste de Asia, consideró profesor de Estudios Chinos de la Universidad de Sungkonghoe, Lee Nam-ju.
Sin embargo, la cuestión del despliegue del complejo THAAD divide a la sociedad surcoreana, precisó el diario surcoreano Dong-a ilbo en un editorial publicado recientemente.
Una parte considerable del país se opone frontalmente. Los partidos opositores -que últimamente ganaron las elecciones y representan la mayoría en el Parlamento- tienen pensamientos ambiguos sobre la instalación del sistema.

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