Red Eco Alternativo ***

Medios públicos amordazados, represión de gente de oposición, amenazas a la libertad de expresión

Detenciones arbitrarias, medias amordazados, periodistas condenados, debates públicos vetados, conferencias prohibidas, violencia verbal contra quienes rechazan en Argelia la hoja de ruta de Gaid Salah…Desde hace algunas semanas, los ataques a las libertades se han multiplicado y adquieren proporciones dignas de una dictadura. El hecho más llamativo de este triste inventario sigue siendo el encarcelamiento de la secretaria general del PT, sin motivos claros.

(Mustapha Benfodil - El Watan) Argelia - Louisa Hanoune es, hay que subrayarlo, la primera dirigente política que sufre esta situación desde comienzos de los años 1990. El domingo le tocó a Hocine Benhadid. Fue puesto en detención preventiva por el tribunal de Sidi M´Hamed y después internado en la prisión de El Harrach.

Su abogado, Bachir Mechri, señaló que al general jubilado se le persegue por una simple carta abierta a Gaid Salah publicada el 25 de abril pasado en las columnas de El Watan.

Lo que es cierto es que la carta en cuestión no tiene absolutamente nada de subversiva. En ella Hocine Benhadid aboga simplemente, con argumentos, a favor de una solución política al callejón sin salida institucional al que se ve confrontado nuestro país.

Ninguna pancarta anti-Gaid en la TV pública

La vuelta de tuerca autoritaria es igualmente flagrante en las cadenas de televisión, tanto públicas como privadas. En el momento en que se pensaba que se había logrado arrancar un cierto margen de libertad en la cobertura de las manifestaciones de los viernes, la TV oficial volvió rápidamente a sus antiguos reflejos reservando apenas unas pocas imágenes al hirak. Por supuesto, ninguna mención a las pancartas, los cánticos y las consignas antiGaid que, sin embargo, saltan a la vista.

Por otra parte, varias personas periodistas y técnicas de la EPTV han sido sancionadas debido a sus opiniones. Nadia Madassi, ex presentadora estrella del telediario en el Canal Algérie, publicó este mensaje en su cuenta Twitter: “Colegas sancionados por su compromiso contra el amordazamiento de la información”.
Y dió los nombres de las y los periodistas marginados. Se trata de Ali Haddadou “por un post en Facebook”, Mélina Yacef, Imène Slimane o Abderrezak Siah que ha sido suspendido de presentar el telediario en A3 por una intervención en Berbère TV.

Abdelmadjid Benkaci -periodista reportero en Canal Algérie y figura de prominente del colectivo de profesionales de la EPTV que milita por un servicio público de calidad y que realiza una concentración todos los lunes en el 21 boulevard des Martyrs- testimonia en su página Facebook: “Ahora me han sancionado a mi. Una advertencia escrita en mi expediente, además de cambios en mi salario de este mes… Por una sola razón, una sola equivocación: haber defendido la libertad de expresión”. Añade que “estamos sancionados, pues no soy el único… a colegas de la ENTV se les ha apartado de aparecer en la pantalla, se les ha cambiado de puesto y se han suspendido sus programas, cuando nuestra Constitución y todos los textos defienden la libertad de expresión y el libre ejercicio de nuestro oficio...”.

La batalla del espacio público todavía no se ha ganado

A esto se añaden las violentas recriminaciones formuladas en el último editorial de la revista El Djeich, que ataca a toda la gente que exije un período de transición “por vías múltiples de la que la más corriente es presionar, a través de mensajes abiertos (cartas abiertas, ndlr), debates, opiniones y puntos de vista publicados en las columnas de ciertos medios que llaman a un período de transición hecho a su medida, durante el cual harán lo que les apetezca y harán aprobar sus proyectos y las agendas de su padrinos que condenan a Argelia y a su pueblo a un odio y un rencor infinitos”.

Como se ve, los ataques utilizan invariablemente el trillado tema del complot y la figura del enemigo para justificar la gestión autoritaria de lo político. El Moudjahid llegó a escribir en su amenazante editorial del sábado pasado: “En el momento actual, en la agenda del gobierno figura también un cierto número de expedientes susceptibles de moralizar la vida política. Es el caso de la prosecución de la lucha contra la corrupción y la dilapidación del dinero público o también buscar la forma de poner fuera de combate a las y los que ponen trabas al desarrollo del proceso legal, que pasa necesariamente por la celebración de unas elecciones presidenciales”.

De ese modo, el debate público se encuentra trabado. La policía impidió a la asociación RAJ organizar uno de sus últimos debates ciudadanos del sábado en el parque Sofía.

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