Red Eco Alternativo ***

CONVOCATORIA

A 44 años del golpe: “Este 24 de marzo no damos vuelta la página, no fueron inconductas sino genocidio (…) Ejercitemos en este contexto la creatividad para que el aislamiento no sea individualismo”, invitan El Rancho de Kircho (Ensenada), El Clu` (Berisso), Laberinto Casa Club (La Plata), Olga Vázquez (La Plata), Arte al Ataque (La Plata), y AwkaChe en Marabunta (La Plata). Reproducimos su propuesta.

1 - Hace una producción sobre el 24 de marzo: posteo, video, meme, lectura, dibujo, canción, colage, perfo, etc -
2 - Pegala o colgala de la ventana
3 - Subila a la red con los #:
#44añosDelGolpe - #NoDamosVueltaLaPágina - #QueElAislamientoNoSeaIndividualismo

Convocamos a tejer redes de encuentro en épocas de aislamiento, a intervenir las paredes, marcos de las puertas, suelos, postes, lo que sea, en el trayecto de hacer los mandados, ir a la farmacia, al mercadito, o desde la ventana de tu casa, y subirla a las redes.

¿QUÉ HACEMOS UN 24 DE MARZO EN “CASA”?
Un nuevo aniversario del golpe se acerca, esta vez, en un contexto singular.
La calle es nuestro territorio y hoy, este territorio no lo tenemos. Esto nos desconcierta por completo, porque es ahí donde construimos nuestras resistencias y luchas. Así y todo vamos a gritar bien fuerte, desde donde nos encontremos, pensando en esa unidad de resistencias que supimos construir. Con imginación, no abandonamos las calles.

Este 24 de marzo nos encuentra diferentes, bajo una pandemia mundial, en la que nos están llamando a “quedarnos en casa”, ¿qué pasa con les que no tienen casa? ¿o con les que no pueden cumplir con una medida por las condiciones de precariedad y hacinamiento? ¿y para quienes la casa no es el lugar “seguro”, porque allí convive su abusador o agresor? ¿qué es más peligroso?. Que se esté enunciando la posibilidad de declarar “Estado de Sitio”, nos remite al terror. Nos preguntamos, defender la vida, desde el sanitarismo ... ¿justifica todo? Sin dejar de lado las responsabilidades reales que implica el contagio ¿cómo nos cuidamos? ¿cómo evitamos los “microfascismos” que produce la paranoia? ¿cómo contrarrestamos la cultura que genera el “denuncia a tu vecino”? Dar la ejecución de acción a las fuerzas de seguridad en la calle, para garantizar la salud, nos hace mucho ruido, nos parece inaceptable. Ante el virus/sistema generemos el anticuerpo de la solidaridad popular.
El estado de situación de hoy, nos remite a los inicios de las luchas de madres y abuelas. Aquellos tiempos en los que no se debía circular en espacios públicos, ni reunirse. El constructo de resistencias y de avances en diferentes sentidos hace de nosotres, otres. Tenemos la capacidad de discernir aquél momento con éste, pero también tenemos a capacidad de advertir sobre las lógicas de control que se van implementando. La paranoia, el miedo, la desinformación copa todo, pero la realidad no termina ahí, no podemos desentendernos de las “otras” muertes que se hacen endémicas: las del dengue, el extractivismo, los agrotóxicos, las muertes por femicidios y travesticidios para las cuales el sistema no se preocupa en tener una respuesta.

En los espacios culturales, hoy, estamos con la desesperación del día a día, ante compañerxs que transitan nuestros espacios, y dependen exclusivamente de sus tareas autogestivas, para sobrevivir. La cultura popular está mal herida, buscando formas creativas de supervivencia. Alterada. La solidaridad se vuelve imprescindible. En esta realidad, buscamos salidas colectivas a la vez que demandamos al Estado, se haga cargo de quienes dependen del sostenimiento de lxs suyxs, y que son trabajadores y trabajadoras de la cultura. Seguimos pensando que la deuda es con el pueblo.
Cuando pensamos en el 24 de marzo, sabemos que no hay uno solo, ni sólo fueron 30.000 desaparecidxs. Mirando más atrás nos encontramos con genocidios anteriores como lo fue la mal llamada “conquista del desierto”, que fue y es la construcción de un enemigo por parte del Estado, pueblos duramente castigados y designados como terroristas en un contexto de apropiación impune de bienes naturales. La situación actual en las distintas comunidades de pueblos originarios son un claro ejemplo de cómo siguió operando el Estado.
Por un lado nos enco
ntramos con sensaciones, emociones donde se sienten los ecos del pasado atroz, pero también sentimos la energía y el deseo rebelde que entonces supo organizar y organizarnxs para luchar por una sociedad radicalmente diferente.
A 44 años del último golpe de estado militar, económico, cívico y eclesiástico, retomamos las banderas de les detenides desaparecides, por una sociedad más justa, anticapitalista, antiimperialista, y somos parte de la lucha por una sociedad antipatriarcal.

NO DAMOS VUELTA LA PÁGINA
NO FUERON INCONDUCTAS
QUE EL AISLAMIENTO NO SEA INDIVIDUALISMO

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